19 de julio de 2026

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Regresa espectáculo de Estaciones al lugar de su estreno hace 30 años

El 17 de julio de 1996, a las 3 de la tarde, en el Museo Farmacéutico se estrenó el espectáculo La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón, por dos jóvenes artífices de Teatro de Las Estaciones. Justo como sucedió hace 30 años y por primera vez luego de aquel momento, la tropa de la Luna y el Sol ofreció la presentación de la función 250 de la obra en la otrora botica francesa de Ernesto Triolet, institución cuyas relaciones con el teatro datan de sus tiempos primigenios.

“Aquí existe un lugar donde se daban funciones de teatro con un retablillo que el doctor Triolet trajo desde Gijón a sus hijos y esa tradición ha llegado a nuestros días. Para el museo es de muchísima satisfacción que vuelva la niña después de treinta años de su primera puesta en escena.

“Hace treinta años se hizo por primera vez en Cuba y en el mundo La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón, hecha por Rubén Darío y Zenén Calero, una colaboración entre ellos dos en cuanto a diseño, dirección, puesta en escena y que desde entonces hasta hoy no se había repetido en este lugar aunque ha recorrido el mundo entero, comenta Marcia Brito Hernández, directora del Museo Farmacéutico.

Basado en el cuento andaluz del poeta y dramaturgo Federico García Lorca, fue aquel el cuarto unipersonal de Rubén Darío Salazar, Premio Nacional de Teatro y el primero del grupo titiritero.

“A los padres y las madres les encanta celebrar los cumpleaños a sus hijos y La niña que riega la albahaca es un parto feliz, amorosísimo de Zenén y mío en el año 96. Se lo estamos celebrando actuando, convocando al público que vino hace 30 años a este patio bellísimo a ver ese rescate del único texto para títeres que en Cuba no se haya puesto en escena y que nosotros lo hicimos.

“Tuvimos la suerte de llevarlo por Uruguay, Costa Rica, República Dominicana, Venezuela, México, España y Estados Unidos; lo hemos hecho lo mismo en italiano que en inglés y en toda Cuba desde Guantánamo a Pinar del Río. Es una niña muy lorqueana y muy cubana”.

Desde finales de los años 40 del siglo 20, ya se representaban en la Isla obras de Federico García Lorca inspiradas en títeres, entre ellas Retablillo de Don Cristóbal, Los títeres de cachiporra, Amor de Don Perlimplín con Belisa en su jardín, La zapatera prodigiosa, El paseo de Buster Keaton y La doncella, el marinero y el estudiante.

Con diseño de muñecos, vestuario, escenografía y luces de Zenén Calero Medina, Premio Nacional de Teatro, el estreno de La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón representó la primera vez que este espectáculo llegó a los retablos cubanos.

“Con este espectáculo hemos vivido emociones muy fuertes y súper importantes para un artista titiritero y sobre todo en España. En el centenario de Lorca fuimos invitados especialmente a clausurar el evento.

“Lorca en el tiempo que nosotros llegamos allí era visto de una manera muy diferente, como un poeta muerto,  en grises, en sepia, pero nunca a color. Cuando ellos vieron este tratamiento de la plástica en el espectáculo decían que lo veían vivo porque en el diseño también se refleja el espíritu cubano, nuestra idiosincracia.

“Son muchos recuerdos bonitos. Volver a hacer el espectáculo en este lugar también tiene mucha emoción: la emoción de Marcia, la emoción de nosotros mismos treinta años después. Es bellísimo encontrarse con el público ahora y quien respire igual que el público que lo hizo el primer día”.

Esta puesta en escena íntima narra la estancia de Lorca en Cuba, en 1930, las emociones y deslumbramientos que causó esta visita al poeta español, con una amplia muestra de bailes y músicas populares de Cuba y España.

Desde el contenido de una maleta antigua, con la curiosidad de haber sido propiedad de un emigrado cubano, se recrea la simpática historia de un príncipe que se enamora de una niña llamada Irene cuando la ve regando su albahaca. Desde el punto de vista técnico la obra exige muchísimo del actor en la manipulación de títeres de bastón, guante, marotes, planos y objetos manipulados, además de incluir una rica interacción con el público. 

Previo a la representación se inauguró en el propio museo una exposición con carteles de la obra, diseños de vestuario y elementos relacionados con su puesta en escena en diferentes países del mundo.

La obra se suma a títulos como Historia de burros, Federico de noche, El irrepresentable paseo de Buster Keaton y Retablillo de Don Cristóbal y la Seña Rosita, para reverenciar el genio poético de Lorca en Las Estaciones.

Entre otros, La niña que riega la albahaca y el príncipe preguntón le ha valido a Teatro de Las Estaciones los premios Villanueva de la Crítica Teatral, el primero que alcanzó la agrupación, el Caricato UNEAC de Mejor Puesta en escena, el Segismundo al Mejor Espectáculo para Niños y Jóvenes del Festival del Monólogo y Espectáculos unipersonales.

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