El desafío del efectivo: La lucha diaria de los cubanos por convertir sus ingresos
Cuba enfrenta múltiples desafíos, principalmente provocados por el déficit económico, financiero y social, en gran medida agravado por el bloqueo impuesto por los Estados Unidos, que busca asfixiar al país sin medir las consecuencias.
El Gobierno cubano se esfuerza plenamente en buscar soluciones para atenuar las carencias y mejorar la calidad de vida de la población, que sufre diariamente las insuficiencias. Esta tarea no es fácil debido a las barreras impuestas por el bloqueo.
Me detendré en uno de los principales obstáculos que afecta a la población: convertir en efectivo el dinero depositado en las tarjetas magnéticas por concepto de jubilación o salario.
No es un secreto que los ingresos que recibe el pueblo no están en correspondencia con los altos precios de los productos esenciales, lo que en la práctica no cubre las necesidades básicas.
Si bien el monto recibido no satisface la demanda básica, se suma la dificultad de convertirlo en efectivo. Las razones son evidentes: los establecimientos donde se adquieren las mercancías no aceptan transferencias, y en los bancos escasea el dinero.
Además, quienes aceptan pagos electrónicos establecen límites, que pueden oscilar entre 500, 1000 y, en algunos casos, 2000 pesos, y solo permiten tres o cuatro transferencias diarias. Generalmente, el monto del pago supera el límite impuesto por el comerciante, mientras que cualquier producto tiene un costo exorbitante.
Existen comercios que aceptan transferencias, pero incrementan hasta un 30 por ciento el precio de los productos respecto al valor cotizado en el mercado, argumentando que ellos deben pagar ese porcentaje para convertir el dinero en efectivo.
No he podido descubrir el método que utilizan para extraer el efectivo, me niego a pensar que sea directamente en el banco, aunque ninguna hipótesis se descarta. Creo que aún existe ética en ese sector.
Se estableció una ley que obliga a las entidades comerciales a aceptar pagos por transferencia, pero esta ha sido ignorada. Entiendo, en parte, esta situación, ya que los comerciantes también necesitan efectivo para reabastecer sus estanterías.
En gran medida, deben comprar dólares en el mercado informal para depositarlos en una tarjeta clásica, especialmente si planean comprar en la Zona de Desarrollo Mariel. Esto me lo confirmó un familiar de un dueño de una mipyme.
No tengo una fórmula para resolver este problema, pero considero que se debe buscar una solución entre los decisores, economistas, funcionarios del Banco Nacional de Cuba y otros actores vinculados al sector. Un procedimiento que no perjudique a ninguna de las partes.
De lo que estoy seguro es que esta problemática requiere atención urgente, ya que está afectando gravemente a quienes reciben un ingreso que no pueden utilizar.
