Reportó Matanzas mayor incidencia de accidentes laborales en Cuba en 2025
La provincia de Matanzas lideró las estadísticas en desenlaces fatales dentro del entorno laboral del país durante el año 2025 según informes de la Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI). Ese indicador enciende las alarmas sobre la efectividad de los sistemas de protección y seguridad en los centros de la producción y los servicios del territorio.
Según las cifras oficiales cuatro trabajadores fallecieron en sus centros de labores, dos casos más que en el año anterior. Con esta métrica, la provincia no solo supera sus propias marcas históricas recientes, sino que se posiciona por encima del resto del territorio nacional en este indicador negativo acompañado de MIL 800 jornadas laborales perdidas a causa de hechos con consecuencias incapacitantes.
El contexto refleja un total de 664 accidentes, con 701 trabajadores lesionados y 38 fallecidos en toda la Isla. Aunque La Habana concentró la mayor cantidad de incidentes con 255, Matanzas trágicamente encabezó las fatalidades.
Este comportamiento atípico sugiere que, en el territorio matancero, los accidentes durante el pesado año tuvieron una gravedad extrema, con desenlaces irreparables para las familias y el tejido productivo local. El saldo resulta especialmente preocupante y exige una revisión profunda de los protocolos de seguridad y salud del trabajo.
Foto: Tomada de Trabajadores

Hace solo unos días, un liniero espirituano perdió la vida mientras se encontraba laborando, en funciones solidarias, en el territorio de la capital.
Elaboré este comentario que aquí reproduzco, pues la abnegada entrega de estos hombres se ve constantemente amenazada por actuares negligentes de terceros, quizás involuntarios o producto del desconocimiento, como el que ocasionó el lamentable accidente.
En primer lugar, mi más sentido pésame a la familia y amigos del liniero fallecido. Es insustituible esa pérdida.
Me dirijo a la institución, sus jefes, por escalón, hasta la UNE. Aunque nunca trabajé en una OBE, sí tuve conocimiento de las estrictas reglas de seguridad que se aplican al trabajar en la línea, las capacitaciones rigurosas y las prácticas en los días de la técnica, precisamente para evitar situaciones de riesgo que conduzcan a un accidente, no ya a la perdida de una vida. Pero, un detalle se ha soslayado. En los últimos años han proliferado soluciones de generación de emergencia, pequeños grupos electrógenos a combustible, estaciones de energía basadas en baterías de baja o lenta descarga, y últimamente sistemas fotovoltaicos, casi siempre del tipo off grid, pero, una gran cantidad de estas soluciones no utilizan un sistema transferencial o algo que garantice la separación de los circuitos que alimenta está fuente de energía con la red eléctrica normal (un límite de vía libre efectivo) y lo mismo exportan energía a la calle, que por instalación no selectiva o polarizada, energizan el neutro de la acometida hacia la red, en fin, varias problemáticas que, a pesar de todas las medidas que se tomen, puedes encontrarte un cable energizado por «gracia» de algún vecino irresponsable. Aún hoy te encuentras alguien que conecta la estación de energía o la plantica, directamente a un tomacorriente, sin preocuparse siquiera de la polarización. Este es un detalle sobre el cual la institución debiera pronunciarse con fuerza.