Concepto, el cotidiano regreso de un poeta a Martí
¿Cuánto puede implicar para un país mancillar un símbolo? ¿Cuál sería el costo social, político, patriótico, de ultrajar una de sus representaciones culturales más representativas y legítimas? ¿Cómo responder ante el oprobio de un Martí tras las rejas, carcomido por el polvo, la desidia, el irrespeto?
La imagen captada por el lente de Gaudencio Rodríguez Santana se sentía hija de una apatía descomunal por quienes debían proteger el retrato que contenía a uno de los más auténticos paradigmas de la historia y de la cultura cubanas.
El poeta profundamente martiano que es, escandalizado y decepcionado, inmortalizó aquel agravio institucional, primero en la foto. Luego nació el poema presentado en Ediciones Vigía.
“El poema Concepto parte de un descubrimiento doloroso que tuve de cierta imagen de Martí que no lo representa. No es que esté pensando en un Martí hierático, el de las estatuas de los parques o el blanco de las escuelas, sino en un Martí humano.
“Le envié la fotografía a una amiga y me recomendó que había un poema ahí y el poema salió realmente. José Martí no debiera abandonarse y, a partir de esa imagen de dejadez, aborda cómo podemos rescatarlo. Es lamentable la imagen aquella que yo vi”.
Concepto nació desde el dolor y la vergüenza ante una imagen que parece menos un retrato que un síntoma, al decir del poeta y editor Pablo G. Lleonart en la presentación; sin embargo, el poeta no se abstiene de extender el reclamo hasta estos días oscuros y aciagos.
“Concepto se refiere a qué es la sociedad, qué es esta época porque, más que hablar de Martí, habla de la época que realmente es dolorosa, de muchas carencias, muchos dolores, muchas rupturas.
“Podría mencionar solo las rupturas individuales, pero las personales coinciden con las rupturas de otras personas. El poema intenta poetizar ese dolor aunque a veces las imágenes de la realidad ahogan a la poesía o aparecen en el poema incluso antes de que aparezcan en la vida real y eso es algo que quise ponerle”.
El poema no discute a Martí, dijo el autor, trabaja entre el símbolo y una realidad latente. De una manera diferente el poeta regresa una y otra vez desde la sensibilidad de sus versos a refugiarse bajo el manto del Héroe Nacional, del hombre de carne y hueso.
“Busco que veamos ese, al Martí que hay que rescatar, el de con todos y para el bien de todos y, aunque es dolorosa, la realidad está ante nuestros ojos. Yo propongo revisitar y rescatar a nuestro Martí, un Martí que duele, pero que es nuestro, no el del lema ni la cita, un Martí de verdad”.
Acerca de Concepto, el narrador, dramaturgo y crítico Ulises Rodríguez Febles resaltó que se trata de “un poema que nace de una foto, de un suceso, de cómo Martí vive en unos y está muerto en otros, y sin embargo, su luz potente, inapagable, nos enciende los múltiples caminos de la Patria de todos”.
Con diseño de Marialva Ríos y edición de Agustina Ponce, la presentación de la plaquette Concepto en Ediciones Vigía se sumó a las conmemoraciones por el aniversario 131 de la caída en combate de José Martí.
CONCEPTO
Tras el vidrio sucio y en simas de abandono
yace el rostro sagrado, la imagen del héroe
en la perpetuidad de la memoria.
En esa imagen del tiempo
hay una jaula, barras de metal atrapan
el rostro adusto, el gesto exacto. Y los hedores,
¿a qué parte sagrada de su guerra nos convocan?
Hay patria en el cuchillo que corta la naranja
y el hijo inútil que observa a los demás
contando las monedas, y se sienta a la mesa
a comer el silencio infeliz
mientras el héroe sigue en su jaula de hierro,
el rostro huraño y la mirada rota.
Marcho con los otros y veo los días
como si fuera una extraña sucesión,
como si nadie más comprendiera
el gesto inmóvil, la verdadera realidad
que se deshace como un hombre cansado.
Ya tarde comprendí al hombre preso, al soldado
con el traje de hombre deshacerse en la cartulina
contra la innegable soledad del polvo.
Encerrado en el vidrio sucio, en la desgastada
sorpresa de la lámina, entre los hierros
que alguna vez mellaron su tobillo, en el hedor
de los orines perfectamente acumulados,
y en esa verdad que guardan bajo llaves
como si todo lo que en soledad nos representa
fuera una simple falacia que olvidar.
Tras el vidrio, como una fabulación solemne,
el héroe nos mira. Diatribas en silencio el rostro
acompañado de humedad; pero que fuerte abrasa
con los ojos pequeños que le vemos
hundirse en el horizonte. Y en el horizonte
aparece sin más otro país, ajeno a los que van
contando sus monedas para paliar las hambres.
