Luz propia contra la oscuridad
La situación energética que vive nuestro país ha traído consigo un aumento de los apagones. Y, lamentablemente, con la oscuridad también han crecido los robos.
Para enfrentar este flagelo se trabaja con una solución práctica: la instalación de lámparas solares en puntos vulnerables, esos lugares más propicios para el robo y las fechorías.
Las lámparas llegan por asignación del Estado, también se adquieren con presupuestos de centros de trabajo y, algo muy estimulante, mediante donaciones de mipymes y trabajadores por cuenta propia. Un ejemplo de colaboración que vale la pena destacar.
En el municipio de Matanzas, por ejemplo, se instalarán cien de estas lámparas en las calles. Hasta ahora hay 50 en funcionamiento. Y esas 50, junto a las que pertenecen al sector no estatal y a las de viviendas particulares, están devolviéndole claridad a la ciudad.
A esto se suma que, en la cabecera municipal, más de cinco mil familias y establecimientos han cambiado su matriz energética a energía renovable con la instalación de paneles solares.
Otro ejemplo es la Empresa de Bebidas y Refrescos, EMBER Matanzas, una de las entidades estatales que ha acogido esta iniciativa y adquirió lámparas para la oficina central y las Unidades Empresariales de Base.
Ambas formas de producir iluminación hacen que hoy la ciudad pierda oscuridad y que sus noches sean más iluminadas. Así seguimos, poco a poco, venciendo a la oscuridad con luz propia.
