¿Hacia dónde van IA y Ciencias Políticas de Enfoque SUR?
Cuba cuenta en la actualidad con un importante potencial científico-técnico en todas las ramas del saber, distinguido por una alta profesionalidad, calificación y experiencia y puede, dada esa capacidad científica y tecnológica, proponer y lograr alternativas que solucionen o al menos atenúen los problemas acuciantes, sobre todo los alimentarios y de proveimiento de bienes y servicios de calidad, que no dejan de constituir un agobio para ese sujeto esencial de cualquier tipo de cambio: EL PUEBLO.
La incursión de la inteligencia artificial (IA) en el contorno jurídico no significa solo una revolución tecnológica, sino un verdadero reto ético, social y legal, que determina los cimientos de la justicia efectiva, transparente, la protección de derechos indisponibles, que son aquellos que no pueden ser objeto de renuncia, transacción o disposición por parte del titular y la práctica del derecho, como el derecho a la vida, a la integridad física y a la igualdad ante la ley.
Estos derechos son inalienables e intransmisibles y su protección es prioritaria para el Estado.
El Derecho se erige ante estas nuevas realidades con el poder de adaptación y desarrollo que sean capaces de brindarles nuestras investigaciones jurídicas y matices presentes en nuestros ordenamientos jurídicos. En este sentido, se hace muy necesario reflexionar sobre el Derecho, su diversidad y formas de abordar sus desafíos.
El Derecho debe cumplir su rol protagónico en nuestras sociedades y servir de faro y orientación a nuestras sociedades en el camino al logro del bien común.
La inteligencia artificial, que otrora estaba limitada a las páginas de la ciencia ficción, el cine, los video juegos o a visiones atinentes al mundo literario, ha invadido en nuestra realidad con una fuerza significativa. Lo que antes era una quimera, hoy es un instrumento que está redefiniendo cualquier límite aceptado, permisible y significativo: los límites humanos.
La inteligencia artificial (IA) no es una tecnología más que ha irrumpido en el escenario global y que tendrá una duración limitada, sino que ha demostrado su constancia, su posibilidad de abarcar la vida cotidiana de las personas y catalizar cualquier cambio profundo que innove los orígenes de las sociedades.
Desde el plano económico, de seguridad, de la cultura, de la política, la huella indeleble de la inteligencia artificial es cada vez más indubitable, más insondable.
- Doctor en Ciencias Políticas. DEA en Filosofía del Derecho.
Profesor Titular y Consultante.
