¿Y tu solinera, dónde está?
Es momento de pasar de los anuncios a los hechos y de tomar como ejemplo las buenas prácticas que ya rinden frutos en otras regiones del país. La población matancera merece respuestas y las solineras son una de ellas
Permítanme parafrasear una de las estampas de Luis Carbonel: «¿Y tu abuela, dónde está?». En esta ocasión, la pregunta se dirige a Matanzas: ¿Y tu solinera, dónde está?
Con frecuencia, en el noticiero de la TV cubana se reportan avances de solineras en otras provincias. No se trata de simples anuncios, sino de hechos concretos. Sin embargo, de Matanzas solo he visto amagos, como el caso de que actualmente se trabaja en dos de estos establecimientos.
Un ejemplo claro es el reporte de la provincia de Santa Clara, que informa sobre el progreso de estas instalaciones, donde el 70 por ciento de los Consejos Populares del territorio ya cuenta con una solinera.
Aunque no soy partidario de las comparaciones, sí considero que deben servir como referencia los logros de otras provincias.
Si bien es cierto que cada territorio tiene sus particularidades, no podemos ignorar que otras provincias han convertido las solineras en una realidad palpable, mientras que en Matanzas el proyecto parece quedarse en intenciones.
La pregunta no es retórica: ¿qué falta para que nuestros Consejos Populares vean resultados concretos? Es momento de pasar de los anuncios a los hechos y de tomar como ejemplo las buenas prácticas que ya rinden frutos en otras regiones del país. La población matancera merece respuestas y las solineras son una de ellas.
