Falta el pan normado mientras crece la venta ambulante
Sería ideal que Comercio hiciera un convenio con los productores y vendiera pan en las bodegas, que en estos momentos no tienen algo que vender. Claro está, con un incremento de ganancia, que nunca sería el que aplican los vendedores particulares
La venta ambulante de pan en Matanzas se ha convertido en una modalidad necesaria, oportuna y lucrativa, con beneficios y perjuicios para la población, que se levanta y se acuesta con los pregones callejeros.
Por las calles se escuchan sonoridades que anuncian la venta de pan duro, suave o en bolsa, desde la madrugada hasta altas horas de la noche. En unos momentos se acepta el pregón porque se necesita comprar el producto; en otros, se detesta porque llega a atormentar.
Hoy, al menos en la ciudad de Matanzas, no se vende el pan normado, aquel vilipendiado y criticado hasta la saciedad, tan deseado en estos momentos. Si hay tanto pan para los vendedores ambulantes, quiere decir que existe producción. Fabricación que proviene de actores no estatales.
Ese grupo de vendedores ambulantes obtiene una ganancia de alrededor del 66 por ciento por cada pan vendido. Cifra excesiva para un intermediario que no aporta nada en su elaboración.
Sería ideal que Comercio hiciera un convenio con los productores y vendiera pan en las bodegas, que en estos momentos no tienen algo que vender. Claro está, con un incremento de ganancia, que nunca sería el que aplican los vendedores particulares.
En estos momentos, todo lo que se haga en beneficio del pueblo es bien recibido.
