El ser humano más allá del dirigente
Con la sola presencia existen figuras que contagian su energía a quienes los rodean. Ese es el caso del Héroe de la República de Cuba Gerardo Hernández Nordelo, coordinador nacional de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), quien estuvo en Matanzas durante las actividades previas a la celebración del aniversario 66 de la organización.
En esta provincia tuvo la oportunidad de intercambiar con los cederistas matanceros, en jornadas donde la cercanía marcó el tono de cada encuentro.
Su recorrido incluyó el reparto Gelpis y el Hospital Militar Dr. Mario Muñoz Monroy, dos escenarios donde la comunidad y el personal de la Salud pudieron saludarlo y conversar con él sin protocolos de por medio.
Dondequiera que llegó las personas se le acercaban para pedirle una fotografía o para conversar sobre las situaciones cotidianas que vive nuestro pueblo, de las cuales no está ajeno. Más que un dirigente en visita de trabajo, muchos vieron en él a un compatriota dispuesto a escuchar.

Al verlo, la gente le agradecía y ponía de manifiesto su gratitud por la firmeza con que defendió a Cuba en los años más duros. Cada apretón de manos y cada palabra de reconocimiento eran un homenaje sincero y espontáneo.
Con amabilidad y sin prisa, el coordinador de los CDR se tomó instantáneas con todo el que se las pidió y aceptó gustoso el diálogo con los yumurinos, quienes le expresaron inquietudes, opiniones y también su cariño.
Esa sencillez no sorprende a quienes conocen su historia. Gerardo Hernández Nordelo regresó a la Patria el 17 de diciembre de 2014, tras años de encarcelamiento en Estados Unidos por defender a Cuba de acciones terroristas y desde entonces su figura ha quedado unida a la resistencia y la dignidad de todo un pueblo.
Hoy, al frente de los CDR, la organización de masas más numerosa del país, mantiene una relación directa con la base, esa que nació en 1960 con el propósito de defender la Revolución cuadra a cuadra y que, seis décadas después, sigue presente en cada barrio.
El aniversario 66 de los Comités de Defensa de la Revolución encuentra a los cederistas matanceros con el estímulo de haber compartido, sin protocolos y de cerca, con uno de los rostros más queridos de la Cuba contemporánea.
Así lo demuestran las sonrisas, los apretones de manos y las fotos que hoy guardan quienes coincidieron con él, testimonio de que el liderazgo también se construye en el gesto sencillo de detenerse a escuchar.
