Abuelos: raíces que nos sostienen
Matanzas tiene el reto de fortalecer sus servicios y, sobre todo, de hacer sentir a cada abuelo que es una parte imprescindible en la vida de la provincia
Hoy 1ro. de octubre, Día del Adulto Mayor, es una fecha para reconocer el valor, la experiencia y los derechos de quienes han dedicado buena parte de su vida a construir nuestra sociedad.
En Matanzas, la jornada adquiere especial significado ante el creciente envejecimiento de la población, una realidad que demanda más atención, acompañamiento y respeto.
Actualmente, alrededor del 25,8 por ciento de la población matancera tiene 60 años o más, lo que demuestra la importancia que tiene este grupo etario en el territorio.
No se trata solamente de una cifra demográfica: detrás de cada porcentaje existen personas con historias, conocimientos, experiencias y necesidades que deben ser escuchadas y atendidas.
La provincia cuenta además con 28 Casas de Abuelos, espacios destinados a brindar atención y favorecer la socialización de las personas mayores. Estas instituciones cumplen una función que va más allá del cuidado cotidiano, deben contribuir a mantener activos a nuestros abuelos mediante actividades físicas, recreativas, culturales y sociales.
En Matanzas existen también experiencias comunitarias que promueven la estimulación cognitiva y el intercambio entre generaciones, aunque aún son insuficientes.
Sin embargo, hablar del adulto mayor implica también reflexionar sobre la necesidad de combatir la soledad, el abandono y cualquier forma de discriminación por razones de edad. Envejecer dignamente significa poder contar con atención sanitaria, alimentación, espacios de participación, afecto familiar y oportunidades para continuar aportando a la comunidad.
La atención integral debe colocar en el centro a la persona y no solamente a sus necesidades asistenciales.
Por ello, este 1ro, de octubre debe ser mucho más que una fecha de felicitaciones. Cuidar y respetar a nuestros adultos mayores es reconocer nuestra propia historia y garantizar una sociedad más humana, donde cada persona pueda envejecer con tranquilidad, compañía y participación.
Matanzas tiene el reto de fortalecer sus servicios y, sobre todo, de hacer sentir a cada abuelo que es una parte imprescindible en la vida de la provincia.
