Reedita Ediciones Matanzas centenario libro «La Zafra», de Agustín Acosta
La tercera edición en Cuba del famoso poemario «La zafra», del Poeta Nacional, el matancero Agustín Acosta por la editorial Matanzas, se ensarta en la jornada por el centenario de la publicación y en ocasión de celebrarse el aniversario 140 del natalicio del autor.
Para las conmemoraciones se unen del 10 al 12 del presente, los territorios de Matanzas y Jagüey Grande en un programa de actividades que contempla coloquios, presentaciones de libros y la premiación de un concurso, inspirado en la edición de los poemas que abordaron las realidades de la industria azucarera y el país en las primeras décadas del siglo XX, obras relevantes para la cultura nacional.
El comité organizador lo integran representantes del Centro provincial del Libro y la Literatura, el Consejo provincial de las Artes Escénicas, de conjunto con las direcciones municipales de Cultura de ambos territorios.
¿Quién fue el escritor Agustín Acosta Bello y por qué resulta trascendente su obra poética?
Este lírico matancero, nacido el 12 de noviembre de 1886, en la barriada de Pueblo Nuevo, fue el primer representante de la poesía social cubana.
Graduado de Abogado y Notario Público, ejerció su profesión con éxito en Jagüey Grande durante muchos años, donde también contrajo matrimonio. Se considera uno de los símbolos de la cultura cubana del pasado siglo.
A partir de 1938 fue miembro de la Academia Nacional de Artes y Letras, de la prestigiosa Academia Cubana de la Lengua y su nombramiento de Poeta Nacional aconteció en 1955 por decisión del Parlamento Cubano.
Precisamente, su poemario «La zafra» constituyó un hito para calificarlo como «precursor de la poesía social en Cuba», porque en muchas de sus poesías supo expresar su amor a la tierra cubana y lo que pasaba en la sociedad seudorepublicana.
Publicó ocho poemarios en nuestro país y tres en el exilio, cuando ya anciano emigró a la Florida al cuidado de su hija.
Señalan los críticos e historiadores, que Agustín Acosta, al morir, el 12 de marzo de 1979, dejó para la posteridad sus poemas llenos de razones y pasión, como dueño absoluto de una obra literaria de auténtica cubanía.
