Cuando en noviembre de 1850 el teniente general José Gutiérrez de la Concha e Irigoyen asumió como gobernador de la Capitanía General de Cuba, aires de tornado anexionista soplaban con intensidad sobre nuestro país. En mayo de ese año, el venezolano Narciso López había desembarcado por Cárdenas con el propósito de hacer cesar la dominación española e incorporar el país a los Estados Unidos. Solo pudo mantener en su poder el puerto matancero durante 48 horas. De regreso a Norteamérica, siguió planificando nuevas incursiones con idéntico objetivo.
José Martí
José Martí no tiene todas las respuestas para los desafíos de la contemporaneidad, pero en su pensamiento y en su ejecutoria hay claves importantes: es un referente ético y un guía intelectual.
«La nación cambia adelantando, y progresando se remueve la ley. El país tiene una necesidad, y a ella acude una reforma o una adición en las leyes vigentes»
“No dejaba su lucha aunque fuera regando las entrañas por el suelo”, así refleja en uno de sus pasajes el libro “Historia clínica de un héroe”, del autor Norge Céspedes Díaz, un acercamiento a toda clase de enfermedades, patologías y males que enfrentó José Martí, Héroe Nacional de Cuba, para cumplir la voluntad de una vida consagrada a la Patria.
La Real Academia Española (RAE) anunció una edición conmemorativa dedicada al Héroe Nacional de Cuba y uno de los escritores latinoamericanos más importantes en la literatura del siglo XIX en español: José Martí.
Las sencillas ropas de Martí causaban admiración entre los cubanos y extranjeros que lo conocían. No podían creer que un patriota de su talla se vistiera de forma tan modesta, sin que esto alterara en lo más mínimo su grandeza política
