Tarde de amor con el filin
En un rincón exquisito de Matanzas, la sala de conciertos José White, se interpretaron con veneración piezas antológicas del llamado filin, en espacio conducido por el virtuoso de la guitarra, el maestro Vicente Hernández.
La tarde transcurrió con un desfile de invitados, que resultó, mucho más, que un acercamiento a la sensualidad de ese género, que tanto arraigo mantiene entre los amantes de la música cubana, fundado en la década del 40 por José Antonio Méndez y César Portillo de la Luz.
«Este momento de sentimientos es nuestro obsequio al público matancero. Disfrutamos el amor a través del filin», expresó el instrumentista,
Hernández quien inició con el clásico de José Antonio Méndez «La gloria eres tú«, acompañado por Roldany Hernández al violín y la percusión.
La primera en cantar fue Aniubis Segura, que interpretó «Tú, mi delirio«, de Portillo de la Luz y «Si me comprendieras«, de Méndez.
Se sumó a este también tributo al bolero, Patrimonio Inmaterial de la Humanidad, el connotado artista Alfonsito Llorens, quien confesó que hacía años no cultivaba ese género, de particulares matices, que tuvo su auge en la ciudad de ríos y puentes en los años 80 del pasado siglo en la Casa de la Trova, ubicada donde hoy radica la editorial Vigía.
Vale saber que el filin es hijo de la trova tradicional; y deviene un movimiento de ruptura estilística y estética en las formas de hacer la canción, en especial el bolero, que se extiende desde la partitura hasta lo literario, con rasgos cercanos al jazz.
Ejemplo de este sentir fue la interpretación de Daniel Pichardo, con un atractivo fraseo, en los temas «Algo contigo«, de Vicentico Valdés, «La gloria eres tú«, de Méndez y «Contigo en la distancia«, de Portillo de la Luz.
Como ave nueva que se remonta hacia el firmamento musical yumurino, trinó la jovencita Elizabeth Junco, en su versión de «Noche cubana«, de César Portillo.
Asimismo, melodioso y sorprendente en los tonos graves se presentó Manolo Concepción, al interpretar «Llorando por dentro» de Arturo Castro y con una versión, al estilo sentimental de la canción «Penélope«, de Joan Manuel Serrat.
Grata y esperanzadora fue la actuación de la pequeña Isabela Suárez, en dueto a las cuerdas con el maestro Vicente en la pieza latinoamericana «Bésame mucho«, de la mexicana Consuelito Velázquez.
Y entró a escena la vibrante voz de Julita Osorio, en el clásico tema «Imágenes«, del matancero Frank Domínguez, mientras Reynaldo Fabián deleitó a los presentes con «Me faltabas tú» y «Novia mía«.
En diálogo con el público confesó que comenzó en estas lides desde los años 80, cuando conoció en La Habana al inolvidable Méndez. Motivado cantó entonces la sabrosa pieza «Y decídete mi amor» esa que dice «Quiéreme con frenesí«.
También rememoraron canciones interpretadas por Elena Burque y la Orquesta Aragón, al corear «Mi son entero«.
Tarde del filin que se realiza en la sala de conciertos José White para disfrute de los yumurinos, en demostración de la vigencia en la Atenas de Cuba, de ese género, tan cubano.
