19 de junio de 2024

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Cuando sopla el viento…

Preocupados por una posible contaminación del aire y la afectación que ello pudiera provocar a los habitantes de la zona, algunos lectores han escrito al periódico Girón, con el propósito de que pongamos nuestra lupa sobre este sensible tema.
La Planta de Ácido Sulfúrico es una de las tres existentes en el país. Fotos: Raúl Navarro

Por eso, el pasado mes de abril, ellas no estuvieron ajenas a la arrancada de la industria, que tras un mantenimiento se puso nuevamente en marcha. “Ese día sentimos un mixto que no nos dejaba respirar. Padezco de bronquitis y pensaba que me ahogaba; no se veía nada, solo un humo; me metí dentro de la casa y me puse nasobuco, pero fue en esa ocasión nada más. Hasta hoy no hemos vuelto a sentir esos efectos”, comenta Elena.

Hay quienes aseguran que cuando sopla el viento este suele arrastrar los contaminantes y generar entre las personas más sensibles, con padecimientos respiratorios o alérgicos, picazón en la garganta, escozor en los ojos, entre otros síntomas. Preocupados por una posible contaminación del aire y la afectación que ello pudiera provocar a los habitantes de la zona, algunos lectores han escrito a las redes sociales del periódico Girón con el propósito de que pongamos nuestra lupa sobre este sensible tema.

ENTRE MITOS Y REALIDADES

La Planta de Ácido Sulfúrico de la Empresa Rayonitro fue fundada en 1948, sin embargo, su estructura actual dista mucho de la montada en aquel momento. Más aún luego de la reparación de alrededor de 50 millones de pesos a la que estuvo sometida durante el último año y que comprendió el mantenimiento de equipos que poseían afectaciones, como los serpentines de vapor del tacho y la cámara de gases de la caldera, para que no existiese ninguna emanación pequeña a nivel de la planta.

También se recuperó uno de los filtros de gases asociado al arrastre de sólidos; se reparó el convertidor, la torre de absorción, los tanques de recirculación y las tuberías de recirculación de ácido sulfúrico, con el propósito de tener una estabilidad mayor en la producción, que evite las paradas momentáneas.

Si bien es una industria que puede producir alrededor de 70 toneladas de ácido sulfúrico por día, en la actualidad elabora 30 como promedio, para un plan anual de siete mil t, destinadas a satisfacer la demanda de la economía nacional, que comprende su uso en centrales termoeléctricas, refinerías, en la producción de alúminas, entre otras.

Eduardo Gerónimo Catalá, director de la Empresa Rayonitro, explica: “En un proceso normal estable, como está la planta ahora, no ocurren afectaciones por contaminación en un radio de 300 metros alrededor. Los procesos de eficiencia de absorción y conversión están a un alto grado y prácticamente no hay contaminación con dióxido y trióxido de azufre.

Esta industria garantiza el ácido sulfúrico de la economía nacional.

“El problema principal radica en la arrancada en frío después de mucho tiempo de parada, pues ocurre un momento crítico en el cual no hemos alcanzado la etapa de equilibrio químico en ambos procesos y entonces sí puede producirse un mínimo de emanaciones de los gases dióxido y trióxido de azufre. 

“Por eso tratamos de ver la dirección del viento y las condiciones climatológicas, para que cuando ocurra sea en el sentido donde no exista población. A veces la dirección del viento puede cambiar de forma brusca y en algún momento ocurrir un mínimo de afectación, pero detenemos el proceso y continuamos después”. 

Agrega el directivo que ello significaría quemar más diésel, hasta llegar a la etapa de cambio definitivo de quemador para estabilizar el proceso; no obstante, lo tienen previsto entre las acciones a desarrollar si se dan esas condiciones.

Las arrancadas en frío deben ocurrir cada seis u ocho meses, o quizás una vez al año. Dependen de las condiciones y de si existe una avería muy grande que inevitablemente saque a la planta de funcionamiento durante varias semanas.

“Hoy estamos en un proceso de mejora de simple contacto, simple absorción, que es el tradicional, histórico, no quiere decir que sea el de 1948, es el mismo proceso, pero los equipos son otros y la eficiencia es admisible a la calidad del aire que debemos tener alrededor nuestro.

“Tampoco podemos estar ajenos a que esta es un área donde pudieran sumarse otros contaminantes de la zona industrial, que no son solamente de esta empresa, incluso, de la Vía Blanca. Aun así, procuramos siempre que nada llegue a la población». 

En la actualidad, la dirección de la industria tiene contratados los servicios del Centro Meteorológico provincial para el desarrollo de estudios que recogen los valores de dióxido de azufre y los compara con los indicadores establecidos para zonas habitables.

HABLA LA CIENCIA

Hablar sobre contaminación en la conocida como zona industrial de Matanzas no es un fenómeno nuevo, pero no por ello debemos restarle importancia. Según reseñaba el diario Juventud Rebelde en 2008: “Ya en 1990 la doctora en Ciencias Técnicas Liliam Delia Curiel Lorenzo defendió su tesis Diagnóstico y Pronóstico de la contaminación por SO2 en la ciudad de Matanzas. En dicha investigación, se comprobó que las fuentes altas de la zona industrial en su conjunto son responsables del 94 al 98 por ciento del total de dióxido de azufre que se emite sobre el territorio”. 

El propio diario refiere que el máster en Ciencias Bárbaro Moya realizó en 2004 mediciones de las concentraciones máximas admisibles (CMA) para la norma cubana de dióxido de azufre y dióxido de nitrógeno. “Las dos observaciones mostraron que los niveles de SO2 en el reparto Dubrocq, Pedraplén y Calle Ayllón, y los de NO2 en Ayllón y Pedraplén eran superiores a las CMA». 

En aquel momento se carecía de monitoreo local, al no contar con equipamiento para ello. Sin embargo, de reciente adquisición, ya el Centro Meteorológico provincial dispone de uno de estos dispositivos que permite desarrollar estas mediciones.

Recurrimos a la doctora en Ciencias Técnicas Liliam Delia Curiel Lorenzo, quien, a 36 años de las primeras investigaciones, es hoy especialista de Contaminación Atmosférica del Centro Meteorológico provincial, y se encuentra al frente de los estudios relacionados con la Planta de Ácido Sulfúrico. Ella explica que, si bien desde antes de la arrancada de la planta iniciaron las mediciones, todavía los resultados no son concluyentes, pues queda una medición más por hacer.

“Se realizó el procedimiento dentro de la industria en lugares vulnerables debido al propio proceso tecnológico y en el exterior en la zona del barrio Dubrocq, en la Iglesia, la bodega, en el área más alta de La Cumbre también se hace un recorrido.  Estos valores se toman en la arrancada y durante esta, y queda una tercera medición que se hará este mes, cuando la planta se encuentre estable”.

El procedimiento ocurre durante una hora en la que se toman los valores con un equipo llamado Aeroqual Serie 500, el cual mide la concentración de dióxido de azufre y es muy confiable. En cuanto a su sensibilidad, puede registrar concentraciones de hasta 26 mil 170 microgramos por metros cúbicos.

Señala la especialista que el estándar para las zonas habitables es de hasta 250 microgramos por metros cúbicos, según lo establecido en la norma cubana 1020/2014 Calidad del aire, concentraciones máximas admisibles valores guías en zonas habitables.

Agrega que en la dispersión de los contaminantes influyen muchos factores, no solo la fuente de emisión, sino también la dirección del viento. Por ejemplo, la primera medición se hizo en el horario de la mañana, en el que hay un comportamiento de los vientos diferente al del horario de la tarde.

Explica la doctora que el dióxido de azufre es un contaminante primario y sus mayores valores se registran muy temprano en la mañana, casi siempre al amanecer, porque en la noche, aunque exista calor, la temperatura es más baja que durante el día.

“Es un contaminante más pesado que el aire, por tanto, si la temperatura baja en horas de la madrugada, el contaminante tiende a estar más estable en la atmósfera, concentrándose, pero en la medida en que avanza la mañana y sale el sol, la temperatura aumenta y es favorable a su dispersión. Luego se transforma en otros compuestos menos agresivos para el ser humano.

“Este se convierte rápidamente en sulfato, o sea, que pasa a materia particulada y le es más fácil la precipitación, y ya no es el mismo daño que cuando está en forma gaseosa. Después de las 10 de la mañana comienzan a descender sus valores. Ello, claro está, suponiendo que la planta se encuentre estable y los indicadores fueran normales, tampoco podemos obviar que en esta zona existen otras grandes industrias que son contaminantes”, agrega Curiel Lorenzo.

Aunque son lógicas las preocupaciones de los pobladores que habitan áreas aledañas a la Planta, en estos momentos afirmar o negar que los parámetros de dióxido de azufre provocados por esta para zonas habitables transgreden lo establecido no es posible aún. Tampoco lo es asegurar que sea la única responsable de la dispersión de contaminantes.

Lo importante es que ya se dan los primeros pasos para determinar si pudieran existir afectaciones directas a los vecinos próximos al área y, en consecuencia, se adoptarán las estrategias para reducir este impacto, pues la protección del medioambiente y de la salud de las personas constituyen la máxima prioridad.

A este tema, el periódico Girón le dará seguimiento en próximas ediciones, una vez se obtengan los resultados del estudio.

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