Entre cíclopes y billetes: la épica de comprar con tarjeta en Cuba
En la Odisea de Homero, Ulises tardó veinte años en regresar a Ítaca, enfrentando cíclopes, tormentas y hechiceras. Hoy, en la Cuba de 2026, muchos cubanos emprendemos una odisea cotidiana igual de agotadora: la de pagar con una tarjeta magnética.
No hay monstruos mitológicos, pero hay un laberinto de comercios que rechazan la tarjeta, una escasez de efectivo que parece un castigo divino y un peregrinar de varios kilómetros para encontrar, al fin, un lugar donde acepten el pago.
Aceptación que solo cubre, en algunos casos, parte de lo que compras. Además, el producto, en ese establecimiento, cuesta un porcentaje por encima del valor que se está cotizando. Bienvenidos a la épica de la economía real.
Las respuestas que se reciben en cada establecimiento siempre son las mismas: “Ya recibimos las transferencias del día”, “no hay conexión”, “no hay corriente” y otras que evaden el servicio que está establecido por regulación.
Lo triste de este asunto es cuando ves los reportes oficiales, estos hablan de obligatoriedad, evasión del fisco y otras consecuencias administrativas que se violan. Y como resultado, el pueblo sufre las consecuencias.
No tengo un reporte oficial de lo que declaran estos comerciantes, pero según las transferencias que reciben, son pocas, porque solo hacen cinco o siete por día.
Sería bueno que la Oficina Nacional de Estadística emitiera un boletín reflejando cómo se comportan los pagos electrónicos. Si analizamos este dato, debe arrojar que estos establecimientos van camino a la quiebra, mientras la vida demuestra lo contrario.
No solo debemos atacar a los Trabajadores por Cuenta Propia y las mipymes, principales implicados. También se requiere una medida gubernamental donde se pueda convertir en dinero real el que tienen los trabajadores y jubilados en sus tarjetas.
Es muy triste trabajar todo un mes y no poder hacer uso del salario o la pensión. En lo particular, no tengo una fórmula para buscar la solución. Solo dejo el balón del lado de los expertos.
