La cafetería La Pelota quiere jugar su campeonato
Como respondiendo a los aires beisboleros que se respiran en la ciudad, el personal de la cafetería La pelota quiere emular con los Cocodrilos de Matanzas y alcanzar la admiración de los yumurinos en el terreno que le tocó jugar: contribuir a la alimentación del pueblo
Ubicada en uno de los puntos más céntricos de la ciudad de Matanzas, justo en la esquina del Parque de la Libertad, la cafetería La Pelota también se ha convertido en uno de los sitios más concurridos, adonde acuden cada día cientos de yumurinos para adquirir un “tentempié” que les permita enfrentar con más energía las luchas cotidianas que propone la existencia.Sin dudas, uno de los viejos reclamos de la población encontraron aquí un oído receptivo, pues este establecimiento gastronómico asume el antiguo y necesario papel de los centros de este tipo: ser una especie de contrapartida, monetariamente hablando, adonde acudan las personas de menos ingresos.
La cafetería La Pelota recibe cada jornada a cientos de clientes, siendo quizás el más frecuentado por individuos catalogados como vulnerables, pero en los últimos tiempos, ante la estabilidad de los servicios que allí ofertan, asisten personas de todos los estamentos sociales.
Son muchos los que deciden priorizar el alimento necesario en este sitio. Por lo que desde bien temprano comienza la venta gracias al surtido de pan, suministro que cuenta con la protección de las máximas autoridades de la provincia.
Lo barato se hace necesario cuando de sacar cuentas se trata, sobre todo en tiempos de inflación y ese cálculo ha favorecido al centro y sus clientes potenciales, porque se mantiene una presencia estable a precios módicos, si se compara con los comercios colindantes.
Carlos Cruz, director de la Unidad Empresarial de Base a la que pertenece esta unidad, asegura que varias veces a la semana reciben 800 unidades de pan en la Empresa provincial de Alimentos, lo que permite mantener precios económicos.

Incluso cuando no existe elaboración de pan en panaderías estatales, lo adquieren a través de otros actores económicos, pero tratan de mantener un importe bajo, ante las características socio-económicas del público que allí frecuenta.
En la tablilla se percibe una amplia variedad de panes con croquetas, mortadella, pasta, muchos de los ingredientes elaborados por el propio equipo gastronómico.

Yaniris Morales, administradora del centro, reconoce el sentido de pertenencia del colectivo que dirige, quienes no se amilanan ante los continuos apagones que sin dudas afectan la elaboración de muchos productos.

Pero los subordinados de Yaniris buscan alternativas. En una esquina del centro de elaboración permanece un pequeño fogón de carbón donde fríen las croquetas y cocinan el picadillo. En una batidora preparan la pasta, que goza de gran aceptación.
En ese rústico equipo de cocción también realizan caldosa e infusión.
Entre los valores del lugar podría mencionarse la total funcionalidad del comercio electrónico como modalidad de pago.
Para esta directiva representa una fortaleza porque reduce el efectivo a manipular, además que representa un apoyo a las personas jubiladas que muchas veces sufren vicisitudes para lograr extraer el dinero de sus tarjetas.
En un registro que muestra se observan las decenas de operaciones que realizan cada día. Y pudiera causar hasta extrañeza en estos tiempos que corren, cuando predominan tantos negocios que se niegan a realizar operaciones electrónicas como forma de pago, violando lo establecido.
Como respondiendo a los aires beisboleros que se respiran en la ciudad, el personal de la cafetería La pelota quiere emular con los Cocodrilos de Matanzas y alcanzar la admiración de los yumurinos en el terreno que le tocó jugar: contribuir a la alimentación del pueblo.
