Pedro Vera y la osadía de Teatro D’Sur
En el Día Mundial del Teatro, y después de la reciente y exitosa jornada del movimiento escénico en la ciudad de Matanzas, nuestro pensamiento se eleva hacia el actor y director Pedro Vera González-Quevedo, fundador en 1980 de Teatro D’Sur.

Fue una decisión osada crear un grupo de complejas características, en el municipio de Unión de Reyes, aunque existía allí un sentimiento raigal, desde el siglo XIX, y por ser la cuna de Abelardo Estorino, Premio Nacional de Teatro.
Se constituyó como colectivo dramático y para reafirmar ese objetivo la primera obra escogida fue La sorpresa, de Virgilio Piñera y después le siguió La casa vieja, del propio Estorino, quien asistió al estreno.
En sus ansias de superación, Pedro Vera cursó los posgrados Teatro cubano dictado por Rine Leal y Teatro Latinoamericano ofrecido por Ileana Azor, lo cual le permitió avanzar y en 1992 profesionalizar la agrupación.
Dicen que dirigió más de 100 puestas en escena de textos universales y obtuvo más de 30 premios nacionales e internacionales al incorporar los estudios de las tradiciones culturales de la comunidad, con la preferencia de renombrados escritores cubanos y latinoamericanos. Viajó por diversos países del área. Particular resultó su repercusión en Chile.
Asimismo, con su concepción teatral logró, hasta sus últimos días, incursionar en nuevos lenguajes escénicos, sumado a un serio trabajo actoral y a una comunicación especial con el público, a criterio de uno de sus autores predilectos, el dramaturgo Ulises Rodríguez Febles.

En su elenco se han incluído destacados artistas y colaboradores, entre estos, Wilfredo Mesa, Gilberto Subiaurt y Jorge Luis Castillo, y han acogido a figuras como los Premios nacionales de Teatro , la actriz Miriam Muñoz , el maestro René Fernández y el Premio Nacional de Diseño, Rolando Estévez, en la escénografía de sus obras.
Las enseñanzas y triunfos de Pedro Vera y sus continuadores en Teatro D’Sur obsequian a las tablas matanceras una espiral de exitos que continuará repercutiendo en el brillo del teatro nacional.
