Rubén, el héroe anónimo de las calles de Matanzas
Al recorrer las calles de Matanzas es común encontrarse basura dispersa por doquier, tema que refleja una problemática que parece no tener solución.
La falta de recogida sistemática y la indisciplina social son las principales causas, siendo esta última, en gran medida, consecuencia de la primera.
En los últimos días, he tenido que caminar hacia mi trabajo. En la búsqueda de una ruta más cómoda, observo varias cuadras que destacan por su limpieza. No había bolsas de basura amontonadas ni rastro de desechos. La imagen me intrigó día tras día. ¿Cómo lograban estos vecinos mantener la limpieza, mientras otros no podían? No lo investigué en ese momento, pero días después, escuché algo que me llamó la atención.
Un pregón resonó en el aire: «¡Boto basura!» Al principio, pensé que había escuchado mal. Intenté detenerme, pero el tiempo apremiaba y seguí mi camino. Sin embargo, la suerte me sonrió hoy al salir de la emisora. Tenía tiempo libre porque regresaba a casa y de nuevo, escuché el pregón.
Con una excusa, me acerqué al pregonero. Conversé con él y lo acompañé durante unas cuadras. Los vecinos, al escuchar su llamado, salían con sus bolsas de basura, se las entregaban y le daban algo de dinero. «¿Cuánto cobras por el servicio?», le pregunté. Su respuesta fue sencilla: «Lo que quieran darme».
En ese momento, una joven lo llamó. Tenía varias cajas que deseaba votar y le entregó un billete de 100 pesos. Lo que hizo Rubén, el recogedor de basura, me sorprendió. Le devolvió el dinero y le dijo: –«Dame la mitad«. Pero la joven se negó, y aunque Rubén insistió, ella le dijo que eso era suyo.
Rubén continuó sorprendiéndome. Mientras caminábamos y conversábamos, detuvo su carretilla. No había ningún vecino con bolsa, pero sí unos papeles tirados en el contén de la calle y los recogió sin dudar. -«Por esto no te pagan, ¿por qué lo haces?», le pregunté. Me miró y respondió con firmeza: –«Porque no me gusta ver el barrio sucio».
Luego ante la interrogante de dónde votaba esa basura contestó: «En los sitios donde se acumula, en los microvertederos».
Reflexioné sobre lo que acababa de presenciar. Sería maravilloso que en Matanzas hubiera más personas como Rubén. Pero, sin duda, sería aún mejor si se organizara una iniciativa institucional con el objetivo de garantizar la limpieza de la ciudad.
Foto:Tomada de Internet
