Si no sabemos de dónde venimos, no sabremos hacia dónde vamos
Creo que entre el pasado y el futuro existe un espacio que se debe construir sobre una base firme para avanzar hacia peldaños superiores
La frase “Si no sabemos de dónde venimos, no sabremos hacia dónde vamos” es una sentencia profundamente ligada a la reflexión histórica y filosófica.
Malcolm X (activista afroamericano, 1925-1965) lo expresó de manera muy similar en sus discursos, con una variante: “Si no tienes cuidado, los periódicos te harán odiar a los que están siendo oprimidos y amar a los que están oprimiendo”.
El activista afroamericano también expresó: “Si no conoces tu historia, entonces no sabes nada”. La idea de que la identidad y el futuro dependen del conocimiento del pasado es central en su filosofía.
Por su parte, George Santayana (filósofo español, 1863-1952), en su célebre aforismo de La vida de la razón (1905), expresó: “Aquellos que no pueden recordar el pasado están condenados a repetirlo”.
Esta idea de Santanaya se popularizó enormemente y con el tiempo muchas personas la parafrasearon para referirse al rumbo del futuro, dando lugar a la versión moderna que conocemos hoy.
Estoy plenamente de acuerdo en que si no conoces tu historia no sabes nada y estás condenado a repetirla. Pero también creo que entre el pasado y el futuro existe un espacio que se debe construir sobre una base firme para avanzar hacia peldaños superiores.
Ese lapso de tiempo es el que vivimos en este momento y será el pasado de las futuras generaciones. Ellas tendrán la facultad de evaluarnos, criticarnos o simplemente elevarnos por nuestro andar por la vida.
Y sobre todo, nos recordarán por dejarles un legado humanista. Ahí radica nuestro presente: no solo para construir un bienestar mejor para quienes nos rodean, sino también para que los futuros cubanos se sientan orgullosos de nosotros.
