Cuando cada minuto cuenta
Matanzas puede sentirse orgullosa de su gente de bata blanca. Puede agradecer también a quienes cuentan lo que ocurre. Gracias a ambos, nadie estuvo solo el viernes
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22 personas heridas llegaron el viernes Ơultimo al Hospital Militar de Matanzas. Un camión de pasajeros había perdido el control en la vía rápida, cerca de Carbonera, y la respuesta médica fue inmediata.
Pasadas las 9;00 de la mañana los primeros lesionados cruzaron las puertas del Hospital Militar Dr. Mario Muñoz Monroy. Allí los esperaban equipos completos. Los médicos clasificaron a cada paciente. Los casos de neurotrauma pasaron al Faustino Pérez, único centro con tomografía y Neurocirugía. Ese orden salvó tiempo. Y el tiempo, en una emergencia, salva vidas.
Hoy hay una buena noticia, solo cuatro pacientes siguen hospitalizados. Ninguno corre peligro y los demás regresaron a casa, entre ellos dos niños. La doctora Yamira López Peña, directora provincial de Salud, lo confirmó.
Los cuatro casos graves evolucionaron de forma favorable.También hubo dolor. Juan Eduardo Lorente Aguiar, de 77 años, perdió la vida en el accidente. Su familia recibe el pésame de todo un pueblo.
Detrás de cada cifra hay un rostro, hay un médico que no se detuvo, hay una enfermera que sostuvo una mano, hay un cirujano que operó a un paciente mientras llegaban otros.
Nadie preguntó cuánto costaba la atención, ni pidió un seguro, ni un pago. Cada herido recibió el mismo cuidado.
Esa es la fuerza de la Salud Pública cubana. La atención médica gratuita es un derecho garantizado y no depende del bolsillo de nadie.
Las directoras de Salud y el vicedirector de Asistencia Médica llegaron al hospital desde el primer momento. El SIUM (Sítema de Ủgencias Médicas) comenzó la evacuación sin demora. Los dos primeros traslados ya estaban en marcha.
El doctor Humberto Domínguez Suárez pidió tranquilidad a las familias. Aseguró que los recursos estaban en la institución. Esa palabra llevó calma a muchos hogares.
La información también fue parte de la respuesta. En horas de angustia las familias necesitan datos claros. Necesitan saber dónde están sus seres queridos.
El Periódico Girón llevó las voces de los directores hospitalarios. TV Yumurí y Radio 26 siguieron el hecho desde la mañana. Los tres medios informaron con rapidez y con rigor.
Ningún rumor ocupó el lugar de la verdad. El pueblo supo qué pasaba y quién atendía a sus familiares, esa transparencia también cuida.
El periodismo, en estos momentos, es un servicio público. Informa, orienta y acompaña. Los comunicadores matanceros cumplieron esa tarea.
Este accidente dejó una pérdida irreparable, pero también mostró un sistema que respondió a tiempo. Mostró profesionales con vocación y a una provincia unida.
Matanzas puede sentirse orgullosa de su gente de bata blanca. Puede agradecer también a quienes cuentan lo que ocurre. Gracias a ambos, nadie estuvo solo el viernes.
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