El bloqueo lastra, pero no detiene la cultura matancera
A pesar del gran esfuerzo de nuestros escritores y artistas, el bloqueo y las sanciones del gobierno de Estados Unidos afectan, de forma severa,
al sector cultural cubano y matancero, al limitar la creación artística e incrementar la carencia de recursos materiales indispensables para su desarrollo.
Tales son los casos de la ausencia de papel en las editoriales Matanzas y Aldabón, la eliminación de la tirada impresa del periódico Girón y las interruptas transmisiones de Radio 26 y TV Yumuri, así como el precario funcionamiento de las salas teatrales y la reducción a escala provincial de las presentaciones de espectáculos musicales, adoptando acciones comunitarias.
A esto se une la falta de materiales para las artes visuales y el interrumpido acceso de nuestra cultura al turismo internacional, seriamente afectado por el cierre de hoteles y de vuelos internacionales.
Los efectos durante décadas se han intensificado por las medidas de la administración Trump en este 2026, a partir de la crisis energética, que dificulta la importación de petróleo y otros insumos y genera apagones, los cuales se suman a las grandes limitaciones de transportación, que obligan a modificar festivales y espectáculos, y trasladar actividades presenciales al formato digital, que conlleva graves problemas técnicos por la falta de recursos, energía eléctrica y conectividad.
Extraordinario deviene el trabajo de preservación del patrimonio inmobiliario, habida cuenta las dificultades con los materiales constructivos.
El bloqueo frena la colaboración cultural con programas de la UNESCO, pues obliga a comprar suministros en terceros países, con la elevación de los precios. Por su carácter extra territorial, dichas medidas violan derechos culturales universales.
Resulta evidente, que afectan la cadena ejecutiva del sector cultural, dígase la producción artística local por falta de energía, materiales y transporte, además de la cooperación internacional y la difusión de la cultura cubana en el exterior.
Sin embargo, lo más significativo de estos tiempos es comprobar la capacidad de resistencia que poseen nuestros artistas y escritores, cuya misión, han confesado, se centra en servir al pueblo, manteniendo su espiritualidad en contacto directo con los más genuinos sentimientos de amor a la Patria.

