Medios alternativos: ¿posibilidad o problema?
Con el paso de los años a los espectáculos deportivos y extra deportivos del país se han ido sumando los llamados medios alternativos, muchos de ellos con un gran alcance en redes sociales y una audiencia fidelizada por el contenido que generan, que en no pocas ocasiones resulta más inmediato y atractivo que el de los medios oficiales.
El ejercicio del Periodismo y la Comunicación basa sus pilares fundamentales en principios como la veracidad, la inmediatez, la objetividad y la respuesta a problemas que aquejan a nuestra sociedad.
La línea que separa lo oficial de lo alternativo muchas veces pasa por algo tan sencillo como una acreditación o un estatuto.
Para nadie es un secreto que los medios alternativos existen y no van a dejar de hacerlo aunque algunos se empeñen en poner trabas y dificultar su accionar.
En el caso del pasatiempo nacional, páginas como Somos los Cachorros, La Banda Yumurina, Tigres Avileños, Por la Goma, entre otros, desarrollan una labor que gusta mucho a la población por estar en la última, como se dice en el vocabulario popular.
Los Cocodrilos de Matanzas y La Banda Yumurina son dos páginas en redes sociales que se encargan de difundir el acontecer diario de la novena local.
Una de las interrogantes que me hago a diario es: ¿por qué no crear un mecanismo que permita a este tipo de iniciativas contar con alguna acreditación?
Durante la elección de los refuerzos con vistas al torneo veraniego, trascendieron unas palabras del comisionado nacional de béisbol, Juan Reinaldo Pérez Pardo, en las que expresaba que muchas de estas páginas divulgaban información que generaba confusión en los aficionados.
Y es real que algunas páginas en redes sociales difunden información que no está respaldada por una declaración oficial, pero también es verídico que el aspecto comunicativo de algunos organismos resulta moroso.
No debemos satanizar la labor de aquellos que con buenas intenciones y pocos recursos tratan de enriquecer nuestro tan maltrecho deporte.
En pos de una comunicación donde tanto alternativos como oficiales trabajen de manera mancomunada en informar lo más apegado a la verdad posible, urge crear los mecanismos que regulen ambos medios.
Mientras sigamos viendo las iniciativas no convencionales como el enemigo y la parte negativa, continuará el debate en torno a si son una alternativa o un problema.
