5 de marzo de 2026

Radio 26 – Matanzas, Cuba

Emisora provincial de Matanzas, Cuba, La Radio de tu Corazón

Juan Gualberto Gómez: El eco eterno de una pluma de bronce

Su legado es la prueba de que una pluma cargada de verdad puede vencer al olvido y sostener, por sí sola, el peso de la gloria de todo un pueblo

Juan Gualberto Gómez Ertt0039

El 5 de marzo de 1933 el tiempo detuvo su marcha para despedir a un hombre que fue, en sí mismo, la síntesis del honor cubano. Al cumplirse hoy 93 años de aquel último suspiro, la memoria de Juan Gualberto Gómez Ferrer se yergue como una arquitectura de luz en el alma de la nación.

Nacido libre el 12 de julio de 1854 bajo la sombra del ingenio Vellocino, gracias al sacrificio sagrado de sus padres, este hijo de Matanzas llevó en su sangre la urgencia de la redención. Su existencia, tejida con la misma seda y el mismo acero que la de su hermano del alma, José Martí, trasciende el mármol de los monumentos para habitar en la fibra más sensible de nuestra soberanía política y espiritual.

París fue el crisol donde su intelecto absorbió la alquimia de la libertad, pero Cuba fue el papel donde escribió su destino con tinta de dignidad absoluta. Su periodismo operó como una trinchera de ideas en publicaciones de la talla de La Fraternidad y La Igualdad, donde la palabra se transformó en un proyectil certero contra la ignominia del racismo y el yugo colonial.

Cada editorial suyo constituyó un acto de fe hacia la igualdad plena; fue el ejercicio de un criterio que no conoció el miedo ni aceptó el silencio ante el castigo del destierro. Aquellas páginas son hoy reliquias de una prensa ética que supo humanizar la lucha y dotar de una voz inquebrantable a los desposeídos de la tierra.

La trayectoria de este patriota mambí alcanzó cumbres de heroísmo durante los preparativos de la Guerra Necesaria y en el fragor de la naciente República. Juan Gualberto fue la voz de la conciencia nacional frente a la sombra de la Enmienda Platt, ese apéndice que pretendió mutilar el vuelo de la isla recién liberada.

Desde su escaño legislativo, la elocuencia de su discurso reveló a un estadista de dimensiones épicas, cuya lealtad al ideario martiano fue siempre su norte y su bandera. Su rechazo a la injerencia extranjera selló un pacto de honor con la posteridad; de ese modo, su figura se consolidó como el guardián de una soberanía que no admite tutelajes ni dobleces.

En este 2026 el rastro de Juan Gualberto Gómez es un faro que todavía guía el pulso del periodismo cubano contemporáneo. La integridad de su vida ofrece un testimonio de coherencia ante el cual el tiempo se inclina con respeto. No recordamos hoy a un hombre ausente, sino a una fuerza viva que palpita en cada reclamo de justicia y en cada verso dedicado a la libertad plena.

Su legado es la prueba de que una pluma cargada de verdad puede vencer al olvido y sostener, por sí sola, el peso de la gloria de todo un pueblo. Juan Gualberto permanece entre nosotros como el mambí que nunca bajó la guardia, el intelectual que hizo de la ética su patria definitiva.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *