Recorriendo el viaducto matancero (+fotos)
Un domingo cualquiera se podrá recorrer el lugar y si bien el viento de Cuaresma aviva el mar y con su oleaje arrastra los sargazos y troncos hasta las orillas, siempre se podrá disfrutar la hermosa vista de una de las bahías más hermosas del país
Hubo una época en que los yumurinos no miraron con buenos ojos aquel pedazo robado al mar para crear una vía adyacente a la Calzada General Betancourt que aliviara un tanto el intenso tránsito hacia el naciente polo turístico de Varadero.
Quienes crecieron en esa zona del barrio La Playa recordarán seguramente el ir y venir de los camiones transportando inmensas piedras para la construcción de aquel viaducto.

Con el tiempo fue cobrando forma, no sin tropiezos, y hasta con más de una leyenda urbana relacionada con la edificación de aquel espacio del cual aseguran, aún hoy, que un ingeniero a cargo de la obra emigró con los planos.
Lo cierto es que a aquella multitud que se agrupaba a lo largo del viejo malecón le costó algo de trabajo identificarse con el nuevo muro propuesto.

Aunque han pasado los años y ya el viaducto se ha integrado al imaginario popular matancero, no goza del nivel de popularidad de otros malecones del país. Aunque, por supuesto, el tiempo ha limado las asperezas, si las hubo, y ya los habitantes de esta comarca marina prefieren pasar el rato en ese paseo marítimo al cual se han integrado varias esculturas monumentales.
Un domingo cualquiera se podrá recorrer el lugar y si bien el viento de Cuaresma aviva el mar y con su oleaje arrastra los sargazos y troncos hasta las orillas, siempre se podrá disfrutar la hermosa vista de una de las bahías más hermosas del país.




Las aves marinas reconocen el sitio como propio. Los pelícanos se lanzarán desde las alturas en una zambullida casi temeraria. A uno le quedará la duda si lo hace por diversión o por la captura de algún pez.







Las algas marinas se agolpan como una alfombra de color rojo vino a la largo del litoral y si bien no es del todo bello, porque no abundan esos tonos turquesa de ciertos afiches turísticos, será un espectáculo digno de admirar.

