La piedra en el estómago: mirar las infancias desde el teatro
Fotos de Adversy Alonso
Un diálogo sincero y profundo con los niños, en el que estos se aprecian como seres inteligentes y conscientes de lo que a su alrededor ocurre, propone La piedra en el estómago, espectáculo original de la dramaturga y directora sueca Rebecca Örtman que, en versión para el teatro de títeres de Christian Medina Negrín, se presentó en fechas recientes en la sala Pepe Camejo, de la ciudad de Matanzas.
“El de la Pepe Camejo es un público más que educado al teatro de títeres. Es verdad que este espectáculo tiene, no vamos a decir otro tema porque los temas siempre son recurrentes, pero tiene otro enfoque, otra manera de contar.
“Hay niños que sí muestran sus miedos a modo de juego, se representan sus miedos y el niño siempre tiene cierto paréntesis, pero la lectura de los padres es lo que hace que el propio padre sienta temor, el niño no. Al niño puede que la oscuridad lo prepare para algo, pero enseguida con la dinámica del espectáculo y los personajes que son niños hacen que ellos se pueden identificar con sus juegos”, expresó Ederlys Rodríguez, directora de Teatro La Salamandra.
“Curar la programación de una sala de teatro es algo importante porque cada vez tenemos menos y hay que saber qué pones y qué aprovechas para que el público vea.
“Teatro de Las Estaciones organiza festivales y por eso está al tanto siempre de qué pasa en el teatro de títeres del país. En este caso, una producción de Títeres Retablos, de Cristian Medina, o La Salamandra, de Ederlys Rodríguez, es siempre una tentación.
“Tenemos una deuda con ellos porque no pudieron venir al XVI FESTITIM y todavía estábamos esperando que se pudiera traer a lo que es la pequeña franja de la vanguardia del teatro de figuras cubanas y en esa franja estrecha están ellos, con una dramaturgia sueca complicada, difícil.
“Suecia es un país muy particular en el sentido las infancias y la soledad. Rebecca Örtman es una dramaturga súper interesante, arriesgada en las temáticas y con esa gracia y simpatía que pueden tener el niño cuando ve algo que es complicado pero lo ve muy fácil”, argumenta Rubén Darío Salazar Taquechel, director de Teatro de Las Estaciones, Premio Nacional de Teatro.
Títeres La Salamandra y Títeres Retablo se unen nuevamente, luego del éxito de Aventuras de un soldado desconocido, Premio Villanueva de la Crítica, para explorar una dramaturgia diferente a la que, heredada desde las maneras hispánicas de hacer teatro, resulta generalmente condescendiente a la hora de mostrar las problemáticas contemporáneas de las que los niños también son protagonistas.
“Esto tiene un precedente El soldado desconocido que estuvo aquí en Matanzas porque es la unión del trabajo del grupo Retablos, con Cristian Medina, y la Salamandra. Hemos venido trabajando ya hace algún tiempo y ese es otro regalo de la vida, de esas cosas lindas que nos pasan a nosotros los titiriteros.
“Esto es texto de Rebecca Örtman, una sueca de la que tuvimos la posibilidad de hacer una lectura dramatizada durante una feria titiritera dedicada a Suecia. Justamente Cristian se inspira y le pregunta si puede hacer una adaptación para el teatro de títeres, que ya tiene otras dinámicas.
“Nos volvimos a unir y salió este espectáculo ya más elaborado titiriteramente, con las formas de hacer de Cristian que es un titiritero de muchos mecanismos. Entonces una vez más compartimos escenario y así se ha mantenido Retablos y Salamandra juntos”.
Alentado por los códigos transgresores de su autora, una dramaturga y directora que trata con frecuencia temas existenciales y sus personajes a menudo luchan por su libertad y por el disfrute de la imaginación, La piedra en el estómago no rehúye de temas difíciles como la soledad, la ausencia o rechazo de los padres, la muerte, los dolores físicos, sino que los pone en el centro de la historia desde la sensibilidad y el respeto a los espectadores más pequeños.
La historia reúne a Juan, Soran y Andrea, tres niños que se encuentran y juegan en el bosque, cerca de un lago y asumen diferentes posturas ante determinadas situaciones de la vida que los llevan a expresar sus más profundos miedos. En una suerte de metáforas, las piedras alojadas en su pecho o el estómago les causan molestias, hasta que consiguen sacarlas y dejarlas lejos de sí.
Sobre el escenario, en una mesa a la izquierda, los títeres de varilla desarrollan las acciones principales de la historia. Refuerza el argumento el uso de colores vivos e iluminación cálidas. A la derecha, con tonos fríos, títeres y objetos amorfos y monocromáticos, un tanto lúgubres y grotescos, representan los temores y sentimientos negativos que forman también parte de la vida de niños y adultos.
Estrenada en 2024, La piedra en el estómago integró en su elenco a dos egresados de la Especialidad de Teatro de Títeres de la Escuela de Teatro del nivel medio quienes acompañan en la escena a la experimentada actriz y titiritera Ederlys Rodríguez y logran un empaste evidente, una técnica y limpieza depuradas, lo que redunda en un desempeño admirable.
“Esta es la segunda visita que hago a Matanzas. La primera fue en el FESTITIM pasado, como estudiante invitado. Es un cambio grande y hermoso. Antes veía el teatro desde fuera, iba a todas las obras que pudiera; ahora, estar del lado de acá y regalarle una puesta en escena a este público maravilloso que se entrega a la obra y la vive, es el regalo de haberme graduado. Yo me gradué con este espectáculo este curso y poder entregársela a las personas que disfrutan del teatro ha sido lo mejor”, comenta David Alejandro Góngora.
“Para mí ha sido muy lindo porque en Matanzas es una ciudad donde tienen mucha cultura de ir al teatro y de llevar a los niños al teatro. Actuar para niños que están acostumbrados a ir al teatro es espectacular.
“Es muy especial también que los niños vayan acompañados de los padres y los padres se lleven otra lectura diferente a la de los niños, sobre todo porque esta obra que tiene otra dinámica un poco más seria, un poco más oscura, donde se habla de miedos, de pérdida de seres queridos. Los niños lo interpretan de otra manera ha sido muy lindo hacerlo para ellos y que vean otro tipo de teatro”, agrega Frank Normand.
Ederlys confesó el privilegio que para ellos constituye presentarse en Matanzas, precisamente en la sala Pepe Camejo.
“Para mí actuar aquí es un regalo inmenso. Las anteriores veces que hemos venido a Matanzas, durante el FESTITIM, La Salamandra se ha presentado en Teatro Papalote o en El Mirón Cubano. Esta es la primera vez que actúo en la Pepe Camejo. Este es un regalo con el que voy a estar muy feliz”.
La piedra en el estómago se presenta por estos días en el séptimo Encuentro Internacional de Artes para las Infancias Corazón feliz. Según adelantaron Ederlys y Rubén, próximamente el espectáculo debe llegar nuevamente a escenarios matanceros.
