Inicia en Matanzas tercer curso de unidad docente Carucha Camejo
El cierre de la temporada de Un invento superfirolítico, de Teatro de Las Estaciones, en la función 19 del espectáculo estrenado en mayo último, devino ocasión propicia para iniciar el tercer curso de la Unidad Docente Carucha Camejo, con el desmontaje de la obra con la que la tropa de la Luna y el Sol, bajo la dirección de Rubén Darío Salazar Taquechel, celebra los 70 años del títere nacional, Pelusín del Monte.
“Hemos unido hoy tres cosas para mí importantes. El cierre de temporada de Un invento superfirolítico, que es el más reciente estreno en el Teatro de las Estaciones, dedicado al títere nacional cubano y matancero Pelusín del Monte Pérez del Corcho. Ha sido una temporada bonita, cubana, a tono con las circunstancias y ha sido muy lindo.
“Poder desmontarla para los alumnos que ingresan en el tercer curso de la unidad docente de teatro para niños y de títeres de nivel medio superior, es también una posibilidad única. Fue maravilloso desnudar el espectáculo para gente que empieza ahora a deslumbrarse, a enamorarse y a enterarse de muchas cosas que tiene esa profesión tan bonita, tan singular, como es hacer teatro, de títeres para niños o para adultos”.
Durante el desmontaje Salazar Taquechel, actor, profesor, director de Teatro de las Estaciones y Premio Nacional de Teatro, se refirió a los elementos técnicos de la puesta en escena, desde el montaje escenográfico, la banda sonora que apoya la historia, el desempeño actoral y la base literaria desde la cual nació Un invento superfirolítico.
Para la docena de alumnos que se inician en el universo de los títeres, asistir a este ejercicio académico, en una de las agrupaciones titiriteras de vanguardia en el país, resulta una oportunidad insuperable para su aprendizaje.
“Son dos años. Impartimos Historia universal del arte, Historia universal del teatro de títeres, expresión corporal, animación y temas sociales contemporáneos, en primer año; en segundo continúa Historia del arte en Cuba, Historia de teatro de títeres en Cuba, dramaturgia, diseño, dirección artística, canto y animación”.
Durante dos años los muchachos que ingresan en la Unidad Docente Carucha Camejo recibirán conocimientos desde la teoría y la práctica, amplía el también investigador. “Yo nunca me desespero porque no damos clases solamente teóricas. Esos muchachos van a ser los protagonistas ya sea del EIRA, el Encuentro Internacional Retablo Abierto, del FESTITÍN, donde tienen clases gratuitas de grandes maestros.
“No es una escuela que se desarrolle en la aula sino, principalmente, en los teatros, en la calle o en actividades y espacios flexibles donde van a intercambiar con el público como harán cuando sean profesionales. Es una escuela de teoría y práctica”.
La Unidad Docente Carucha Camejo, un empeño que fructificó en 2019 ha arrojado excelentes frutos en Matanzas, con la graduación de jóvenes de varias provincias del país, algunos de los cuales hoy integran Las Estaciones y otras compañías profesionales que se dedican al teatro para las infancias y de títeres.
“Hemos tenido aquí a profesores y alumnos de la escuela, alumnos de los cursos anteriores. Ver en escena a los estudiantes graduados del primer curso con título de oro: Raúl, Ale, Iris y saber que es tu fruto, es lo que tú creaste en el año 2019 y ahora, en el 2026, están delante, protagonizando y obteniendo premios, reconocimientos y disfrutando la profesión, es gratificante.
“Es que no damos clases, no formamos para sufrir, formamos para dar felicidad y para dar felicidad hay que ser felices y conscientes de lo uno hace”.
Continuar con una historia de formación iniciada por los propios hermanos Camejo y Pepe Carril, cuando crearon entre 1961 y 1963 los primeros guiñoles en las antiguas seis provincias en que se dividía Cuba es uno de los propósitos de la Unidad docente Carucha Camejo desde su fundación
Asimismo, garantiza la creación de espacios académicos en el Oriente, Centro y Occidente del país, partiendo del trabajo activo de compañías y personalidades que son referencia en la especialidad de teatro para niños y de títeres, 25 años después de que Corina Mestre soñara y luchara por su materialización en Cuba.
“Veintiséis años después, es una pena que Corina no esté en el plano físico siempre está en el plano espiritual, porque fue la que nos impulsó a Ernesto Parra, a Fife y a mí, en diferentes lugares del país, no solamente en La Habana que en La Habana hay una Escuela Nacional de Títeres muy buena, para que también hubiera movimiento de formación en otros lugares. Se lo agradeceré siempre”.
El primer curso de la Unidad docente Carucha Camejo en Matanzas inició en el año 2019. Varios de los graduados de esta experiencia académica han sido galardonados con los premios de interpretación Adolfo Llauradó y han representado a los retablos cubanos fuera del país.
Este lunes, los nuevos alumnos recibieron una conferencia del Maestro René Fernández Santana, actor, investigador y director de Teatro Papalote y Premio Nacional de Teatro.
