Girón, 65 años después
"¡Amamos la paz, pero no tenemos miedo!", afirmará un orador y tal parece que la frase la pronuncia un miliciano en esas mismas arenas hace 65 años, ante la nuevas amenazas del mismo enemigo de siempre
Nemesia se acerca a la ofrenda floral y corrige la posición de la cinta. Le acompañan dos pioneros que caminan junto a ella hasta el asiento que ocupará durante la celebración del acto conmemorativo por la victoria de Playa Girón.
Aunque hayan pasado más de seis décadas seguramente a ella le embargarán los mismos sentimientos encontrados, como suele sucederle cada vez que sobreviene abril.

Junto a la aparición de las flores y el desove de los cangrejos que cubren la carretera que enlaza Playa Larga con Girón, regresan al pantano aquellos instantes aciagos que marcarían la vida de los cenagueros para siempre. Nemesia logró sobrevivir la a metralla de un avión, pero sus ojos de niña nunca se recuperaron del espanto de presenciar a su madre masacrada y su hermanito herido.

Fueron los mismos ojos presas del horror que tanto sensibilizaron a Jesús Orta Ruiz motivándole a escribir aquella elegía a los sueños rotos de una pequeña que apenas pudo estrenar sus zapaticos blancos.
La presencia protectora de Celia Sánchez Manduley la rescató de la tristeza, recordará, y 65 años después el sentimiento de hijo amoroso la arropa para borrar cualquier atisbo de abatimiento.
El presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, la acoge para fundirse en un tierno y esperanzador abrazo.

Será esa sin dudas una especie de imagen simbólica que logrará reflejar con exactitud la esencia de un país, donde pueblo y gobierno marchan al unísono, lo mismo afrontando amenazas que alcanzando victorias, como en Girón.

Y en esta mañana de abril, de cielo despejado y mar límpida y serena, los cenagueros colmaron nuevamente la plaza. Justo frente al Museo Memorial donde se exhiben los artefactos ocupados a la Brigada mercenaria 2506 y desde donde aparece en primer plano el Sau 100 similar a aquel desde el cual Fidel acertó un disparo contra el buque agresor Houston.
Y de las victorias se cantarán durante siglos y se escribirán canciones y poemas sobre la valentía de los héroes, porque la épica alimentará la resistencia de un pueblo decidido a prevalecer más allá de las arremetidas y amenazas.
«¡Amamos la paz, pero no tenemos miedo!», afirmará un orador y tal parece que la frase la pronuncia un miliciano en esas mismas arenas hace 65 años, ante la nuevas amenazas del mismo enemigo de siempre.

Mas al creciente odio se antepondrán las banderas y los jóvenes cantarán a la Patria. Allí, a escasa distancia de donde tuvo lugar aquella histórica victoria permanece el Sau 100 en posición de combate, listo para repeler cualquier ataque.

