Una montaña de basura e ineficacia (+fotos)
Los vecinos del reparto de edificios de la circunscripción 21 del Consejo Popular Playa ya no saben a quién acudir para hallar una solución al vertedero próximo a sus apartamentos, y que cada día crece al punto de impedir el tránsito en una de las calles de acceso al vecindario.
Disgustados, explican que la situación es de viaja data, porque mucho antes de la agravada crisis energética ya el problema estaba allí, ¡Imponente!, y con una fetidez que enrarece el ambiente y la propia vida de los electores.
Desde el siete de marzo no se recoge el vertedero, bloqueando la entrada a los garajes de la zona y el libre paso de peatones y autos.
Para mayor desdichas en varias ocasiones han tenido que llamar al Cuerpo de Bomberos ante la ocurrencia de incendios que pone en mayor peligro la existencia de la comunidad.
Recuerdan que en el proceso de rendición de cuentas anterior, tras ser uno de los planteamientos más discutidos, se logró cierta estabilidad en la recogida, mas, en los últimos meses los vehículos de comunales no incluyen ese espacio de la Playa entre su ruta
habitual.
Si bien los directivos de la Empresa de Servicios Comunales alegan que el déficit de combustible agrava la situación, los propios vecinos denuncian que no se entiende como ante un panorama así de complejo no se logra explotar con mayor eficiencia los recursos dispuestos.
Como ejemplo señalan que en la última recogida se contó con un camión y con un equipo pesado, pero la labor no se concluyó, dejando un volumen considerable de basura en el lugar.
Tras consultarse a la jefa de zona de la citada empresa, alega que la brigada pertenecía al
Ministerio de la Construcción, reconociendo que no se contó con la debida supervisión.
Es decir, se destinó el escaso combustible, pero se desempeñó mal la labor, lo que representa una pérdida económica y de credibilidad ante los angustiados vecinos.
Mientras, la montaña de desechos crece desmesuradamente, y con ella el peligro de
propagación de enfermedades, además lo hace el malestar creciente de un grupo de habitantes que observan como sus quejas y planteamientos corren el riesgo de también ser desechados.
