Ediciones Vigía y Teatro de las Estaciones siguen el rastro del pequeño príncipe
La más reciente novedad de la matancera Ediciones Vigía resulta una propuesta especial. A la singular belleza de sus textos manufacturados el texto destaca por ofrecer al público lector un acercamiento desde la literatura hacia el teatro, explica Agustina Ponce, directora de la casa editorial yumurina.
“Un libro de Rubén Darío diseñado por Zenén Calero que tiene la obra completa del espectáculo Un rastro en las estrellas, versión que hace Las Estaciones del Pequeño príncipe. Contiene también varios ensayos críticos sobre la puesta: todo lo que tiene que ver con el diseño, las actuaciones.
“Es una compilación que hizo Rubén de guion y textos que giran alrededor de la obra y dos poemas de José Manuel Espino porque está inspirada en un poemario suyo sobre las estaciones y los planetas”.
Durante la presentación de Siguiendo el rastro del pequeño príncipe, en el XVI Festitaller Internacional de Títeres de Matanzas, la periodista Amarilys Ribot, editora del título junto a Pablo G. Lleonart y Yudd Favier, resaltó que “recoge detalles del proceso de creación del espectáculo, entre los más largos de la agrupación teatral y uno de los más complejos de Vigía”.
Siguiendo el rastro del pequeño príncipe resulta una aproximación al espectáculo Un rastro en las estrellas, estrenado por Teatro de las Estaciones en 2025, mediante el texto de la obra teatral, 17 testimonios y 4 comentarios críticos de la puesta en escena, comentó Rubén Darío Salazar, a cargo de la compilación.
“Desde que comenzamos a hacer los talleres de títeres en el 1994 siempre Ediciones Vigía ha colaborado haciendo ya sea libros de textos teatrales, de Norge, de Armando, de Villafañe, o libros teóricos.
“Hemos preparado la segunda parte de una trilogía que queremos hacer de bitácoras teatrales de espectáculos. La primera fue hace como cinco años con Alicia. Hicimos un libro con todas las críticas y el texto, los testimonios de los participantes.
“Ahora lo hicimos con el espectáculo Un rato las estrellas: los comentarios que han salido de Frank Padrón, Norge Espinosa, Yoamaris Neptuno, el texto teatral, por supuesto y los testimonios de los actores, del coreógrafo, del músico Raúl Valdés o de Zenén mismo hablando de su proceso creativo como diseñador.
“Es un libro que tú puedes descubrir, escudriñar y mirar hacia lo profundo de lo que es un espectáculo. El teatro es efímero, se hace una vez y ya, pero el libro de Vigía queda, se puede repasar cuantas veces uno tenga necesidad de leer o seguir las huellas del rastro del pequeño príncipe”.
Hay espectáculos que marcan a las agrupaciones escénicas ya sea por el proceso creativo, las emociones que motivan, el momento en el que se asumen o el desafío que trae consigo representarlos. Devienen hitos, momentos cumbres de los colectivos.
Por estos y otros motivos es Un rastro en las estrellas, como antes Alicia en busca del conejo blanco, la obra que perdurará más allá de la acción teatral, en una propuesta editorial.
“Los espectáculos como Alicia y como El Principito son la consecuencia de unir muchas generaciones, unir muchas especialidades y unir a gente ajena del teatro. Espino no es el caso, porque es poeta y dramaturgo, pero no trabaja habitualmente con nosotros.
“Es una experiencia que queda donde uno une a muchas generaciones de diferentes edades y logra tener en el espectáculo las voluntades reales que uno sueña pero nunca puede conseguir. Esa magia me gusta apresarla en un libro.
“No pueden ser todos, serían 38 libros nuestros. Elegimos donde hayan de verdad muchos comentarios, una investigación profunda, con un libro como El Principito que es un clásico, uno de los que más se han producido en el mundo. Hacerlo es un reto, un riesgo, un peligro.
“Ya el espectáculo estaba hecho, con Premio Villanueva de la Crítica, Premios Llauradó de actuación, pues hicimos un libro para celebrar a la manera de Ediciones Vigía”.
Otro motivo de peso para la elección de Un rastro en las estrellas como inspiración para el nacimiento de Siguiendo el rastro del pequeño príncipe es el mensaje que transmite, una enseñanza que mucho tiene que ver con la poética que defiende Teatro de las Estaciones desde hace más de 30 años.
“Yo creo que las personas a veces leen El pequeño príncipe por encima. Creo que hay que leerlo a profundidad y desentrañarle toda la poesía que tiene intrínseca, lo que verdaderamente importa, que es el mensaje hacia lo humano y hacia lo duradero porque la vida no es tan duradera.
“Si todavía estamos hablando del libro de Saint Exupéry, de los años 40 del siglo pasado, significa que aún tiene mucho que decirnos; si no, no estuviera en el ballet, en el cine, en el teatro, en la radio y en los libros”.
En Un rastro en las estrellas, el más reciente estreno de Teatro de las Estaciones, Rubén Darío Salazar toma como referente las obras de Antoine de Saint-Exupery y Asteroide B-612, una mirada poética de José Manuel Espino Ortega, y diseñó un espectáculo lleno de metáforas, en el que siempre se venera al amor.
Precisamente del poemario del escritor y dramaturgo nació el título para la obra. “Sale del poemario de José Manuel Espino. Una frase del libro dice: tal vez solamente quede de mí un rato en las estrellas. Esa idea me encantó y le tomé para titular el espectáculo.
“Espino hace una versión poética del libro de Saint Exupéry y la poesía y el títere están indisolublemente unidos. No encontré mejor versión que ese poemario”.
La pieza, que mereció el Premio Villanueva de la Crítica teatral como el mejor espectáculo para niños y el Adolfo Llauradó para dos de sus actores, tiene como cartas de triunfo la hermosa música compuesta por Raúl Valdés, las coreografías de Yadiel Durán y los maravillosos diseños de Zenén Calero Medina.
La permanencia de la versión que hace el colectivo matancero de El principito trascenderá el espacio efímero del teatro para acompañarnos desde las inconfundibles poéticas de Las Estaciones y Ediciones Vigía.
