La grandiosidad de nuestra identidad cultural
Cercana la fecha del imprescindible discurso «Palabras a los Intelectuales», pronunciado por el máximo líder de la Revolución, Fidel Castro Ruz, el 30 de junio de 1961, vale reflexionar sobre su significación, a través del criterio de dos importantes figuras, la ensayista, crítica y profesora Graziella Pogolotti y el filósofo Armando Hart Dávalos, ministro de Educación en aquella epoca y de Cultura, años después.
La doctora Poggolotti expresó que sintió «como habíamos echado a andar juntos, unidos de la mano, conscientes de una historia, de un pasado común, de un presente unido y de un futuro al que todos conscientemente nos dirigíamos.
«Así, como consecuencia de ese encuentro y de aquellas palabras, se diseñó una política, una acción, surgió nuestra Unión de Escritores y Artistas de Cuba, se multiplicaron nuestros espacios, se diseñó también una profunda política destinada a la democratización de la cultura, a la extensión de la cultura a las zonas más apartadas del país, y también se concibió el sentar, sobre nuevas bases, la formación de los creadores, la estructuración de lo que habría de ser, más tarde, el sistema de la enseñanza artística”.
Asimismo, en su análisis, Hart Dávalos afirmaba que «las ideas de Palabras a los intelectuales le abrieron a la Revolución, en la cultura, caminos insospechados y facilitaron la creación de una obra inconmensurable».
Próximo a conmemorarse los ocho lustros del discurso de Fidel a los intelectuales, busquemos en sus ideas las esencias de lo que constituye el crecimiento incuestionable de la grandiosidad de nuestra identidad cultural, que disfrutamos y no podemos perder bajo ninguna circunstancia.
