¿Batazos a 600 pies o más? ¡Olvídenlos!
La venidera Serie Nacional de Béisbol comenzará el próximo 4 de octubre en ocho estadios del país, con un método ya utilizado hace algunos años de cuatro grupos, con la diferencia de que entonces los últimos (entre 1993 y 1997) eran torneos de 65 juegos y ahora serán de 44.
El tema de los jonrones -siempre disfrutado al extremo por los aficionados y jugadores- y las distancias que estas conexiones pueden alcanzar han sido exageradamente ampliadas hasta llegar a colocar la pelota a una distancia superior a los 600 pies del home play, recorrido, según especialistas en Física, que sólo pudieran ocurrir debido a fenómenos de carácter meteorológico.
El hombre no está dotado para enviar por sus propias fuerzas en condiciones normales el implemento blanco y redondo a enormes recorridos, “si no es con una ayuda externa”, aseguran.
En el béisbol profesional cubano de principios del siglo XX, han quedado como un mito: el jonrón conectado por el fenomenal bateador negro estadounidense Joshua Gibson, en la temporada de 1939 a 1940, en el parque Boulanger Park, de Santa Clara, certificado a ¿700 pies? por el cronista anglosajón de apellido Marford, y el del también mestizo Jess Winter en el estadio Palmar de Junco, de Matanzas, por aquellos años, próximo a los 600 pies por el jardín derecho antiguo (versión de Julio Blanco Negret, testigo de aquel enorme batazo).
El estadio Victoria de Girón ha sido sede de grandes batazos de Lázaro Junco, Antonio Muñoz, Yoenis Céspedes, Orestes Kindelàn, Gerardo Miranda y otros bateadores de nuestras Series Nacionales, aunque ninguno llegó a más de 500 pies del plato, si analizamos el Método de Medición de Cuadrangulares MM4 creado por el Centro de Metrología provincial Cienfuegos.
Esta técnica, que puede aplicarse en los estadios 5 de Septiembre, de
Cienfuegos; Calixto García Iñiguez, de Holguín y Victoria de Girón, de Matanzas, similares en condiciones constructivas, aclara con mayor veracidad las distancias donde cae la pelota, dentro del graderío o fuera de èste.
Según estas mediciones es difícil disparar un jonrón de más de 500 pies, si analizamos las distancias (comprobadas), de las alturas de las torres del alumbrado, del techo del graderío o la de las pizarras de los mencionados estadios.
La zona más extensa de bateo, desde el home play, es la de la parte central, cuando las medidas alcanzan una mayor dimensión, aunque no por la porción que muchos piensan, es decir, por encima de las lámparas o de lo alto de la pizarra.
El señalado método de medición -visto en una carta creada al efecto-, por cada una de las cuatro torres, presenta que las mismas alcanzan igual altura desde el terreno hasta las lámparas (33,5 metros). Sin embargo, no aparece como la mayor distancia los 410 pies marcados en las luminarias que se encuentran por el territorio cercano a la pizarra, al igual que las torres del jardín izquierdo y el derecho, que en lo máximo marcan 351 pies.
Esos cambios obedecen, sencillamente, a que las torres están inclinadas hacia el terreno de juego en unos 36 grados, lo que hace que, por ejemplo, la más baja de las dos travesañas de las atalayas cercanas a la pizarra quedan ubicadas a una altura de 24 metros, por lo que están más distantes de las luces (unos trece metros) razón que hace que un batazo desde el home play que choque o pase entre esas piezas de concreto llegue a medir, según este método, 432 pies o más y si la pelota llega a chocar contra lo último del techo del graderío, cercano a la pizarra, se calcule en 455 pies.
En el caso de las torres de los jardines izquierdo y derecho, las conexiones de los bateadores que pasen por las piezas travesañas, alejadas de las lámparas, entonces el batazo pudiera tener 375 pies.
Por este método una línea o un fly, a mitad de grada debe tener una distancia del home de 350 y si es entre el jardín izquierdo y central
alcanzaría 380. Lo mismo sucede por el jardín derecho.
En el mapa de distancias tenemos que entre la pizarra y el alero del techo, por los dos jardines, la distancia es de 465 pies, que un
batacazo que caiga entre la pizarra y las cercas del jardín central, se calcula en 430 pies y en el borde inferior de donde se llevan las entradas del juego es de 450, mientras que un batazo por encima de este edificio es superior a los 470 pies.
A los amantes de estas curiosidades matemáticas les decimos que la altura del alero del techo tiene 15 metros por todas partes de la instalación hasta el piso, la pizarra mide 28,5 metros; de tercera base al banco de esa zona hay 63 pies, al igual que de primera base al dogout de ese territorio; desde el home hasta la cerca de foul tenemos
igual distancia de 63 pies; entre las bases hay 90 pies; de home a segunda 127 pies 3 y 3/8 pulgadas y de la lomita de lanzar hasta el
plato son 60 pies y 6 pulgadas.
Si analizamos estas mediciones comprobamos lo difícil que resultaría
llegar a conectar un batazo de 600 pies o más en los tres estadios mencionados, a no ser que una manga de viento impulse la pelota mucho más allá de lo normal.
