Korimakao y Manuel Porto, leyendas de la Ciénaga de Zapata
El pasado 28 de septiembre se cumplieron cinco años del fallecimiento de Manuel Porto (1945-2021), uno de los grandes referentes de la actuación cubana. Tal vez fue cosa del destino que coincidiera la fecha de su nacimiento con la de su muerte.
Porto fue fundador, junto al Comandante Faustino Pérez, del Conjunto Artístico Comunitario Korimakao (13 de agosto de 1992) en la comunidad de Pálpite, ubicada en la Ciénaga de Zapata, Matanzas. Fue, además, director de la agrupación.
Antes de su nombre actual, el Conjunto Artístico Korimakao se llamó Proyecto Artístico Experimental Ciénaga de Zapata.
Según diferentes fuentes, su nombre proviene de las voces aborígenes «Kori», hombre, y «macao», un pequeño ser que lleva su refugio consigo. Korimakao puede interpretarse como «los hombres que llevan la casa a cuestas».
La definición encaja con la esencia de este grupo, cuyos artistas recorren caminos, poblados y bateyes, llevando teatro, música, danza y artes visuales allí donde el arte pocas veces llega.
Esta institución cultural desarrolla una vasta vida artística con poco tiempo para el descanso. Brindan su arte a través de talleres, exposiciones, proyectos audiovisuales y las tradicionales giras por las comunidades de la Ciénaga.
Su objetivo artístico-social es desarrollar la creación y la promoción cultural a favor de una profunda apreciación e incidir directamente en enriquecer el espíritu y el pensamiento del pueblo cenaguero, del país e incluso de otras naciones.
Yander Roche, actual director del Conjunto, definió Korimakao como «una síntesis de Cuba: las singularidades del habla de diferentes regiones del país, pensamientos, posturas estéticas, incluso de la propia técnica folklórica; todo eso desde un lugar como la Ciénaga de Zapata».
El proyecto comenzó con un trabajo masivo en la búsqueda de jóvenes con talento en alguna de las manifestaciones del arte, con el objetivo de formar grupos con los instructores de la Casa de Cultura de Jagüey Grande.
La primera puesta en escena, La hoguera, del guionista cubano Saúl Roger, fue el 2 de diciembre de 1992 con un grupo de 70 personas.
Faustino Pérez no pudo llegar a ver la obra montada, pues ese día se encontraba en un acto político por el aniversario del Desembarco del Yate Granma y falleció el 24 de diciembre de 1992, dos días antes de la segunda presentación de la obra, en Playa Larga.
Durante el periodo especial, el proyecto fue una quimera que sobrevivió gracias a la ardua labor y seguridad de sus fundadores.
En una entrevista, refiriéndose a este momento histórico, Porto expresó: «si bien había que llenarle el estómago a la gente, había también que llenarle la mente, el espíritu».
Desde su fundación, Korimakao ha sido una oportunidad laboral para los jóvenes cubanos con talento y vocación, aun sin ser egresados de los centros de enseñanza artística del país.
En Korimakao encontré esas luces que no había visto, el vestuario que no tenía, el escenario, seres humanos y artistas que soñaban igual que yo. Por eso le debo tanto a esta institución, por haber permitido un cambio en mi vida, que hubiera sido un desastre de no haber sido por mi madre, por Porto y mis amigos, y por esta increíble Revolución, expresó Olisdrey Issac Rivera, integrante de la agrupación en 2007, citado por Juventud Rebelde.
Recientemente, 19 años después de esas declaraciones, Kevin Daniel Solórzano, director de Danza del Conjunto, reverenció en televisión nacional las palabras de Manuel Porto a sus estudiantes: «No es lo mismo estar en Korimakao que ser un Korimakao».
Korimakao es una Cuba chiquita, aseguró Solórzano, quien ingresó a la compañía en 2018, a los 15 años de edad.
Con múltiples giras por los 18 asentamientos de la Ciénaga de Zapata, su impacto local ha sido innegable. Sus actuaciones se caracterizan por la convivencia con las comunidades y la presentación de programas multidisciplinarios para diferentes grupos etarios.
Su labor comunitaria ha sido reconocida por medio de diferentes lauros, como el Premio Nacional y Provincial de Cultura Comunitaria, el Premio del Barrio (dado por los Comité de Defensa de la Revolución), la Réplica del Machete de Máximo Gómez, entre otras distinciones.
En definitiva, a 34 años de su fundación, es Korimakao para sus miembros algo más profundo que un conjunto artístico, y significó para su fundador y mentor, Manuel Porto, «la obra de su vida».
- Granma
