La historia de la matanceridad en Fiesta de los Orígenes
La recién concluída Fiesta de los Orígenes con escenario en Matanzas, incorporó en su programa exposiciones que honran nuestras tradiciones a propósito de esta festividad.

Las muestras «Origen de la matanceridad. Su presencia en el Museo Provincial Palacio de Junco», inaugurada en el centro del cual recibe el nombre, y Orígenes, en el Museo de Arte, salvaguardan la cultura de nuestra urbe.
La primera constituye un recorrido por las diferentes raíces que conforman nuestra identidad yumurina, revelando cómo la ciudad se ha nutrido tanto de influencias locales como extranjeras.

Los procesos migratorios, según explicó la directora de la casa cultural, Olga Lidia González Monguía, fueron esenciales para el nacimiento de una matanceridad con matices de corrientes europeas, asiáticas y africanas.
Las distintas piezas que completan la muestra inspiran resistencia y un mestizaje necesario en el cual objetos de naciones distantes potencian la identidad cubana.

Orígenes, por su lado, también nos acerca a etnias y regiones hermanas que aportaron a nuestra pequeña Isla, diversidad cultural y lingüística.
La misma forma parte de la Colección de Arte Tradicional Africano del Museo de Arte Lorenzo Padilla de Matanzas, considerada como la única pieza de su tipo en el país.
Ésta cuenta con 557 trabajos donde están representados 20 países del África Subsahariana y más de 130 comunidades diferentes.
La producción artística de esta zona centroafricana así como del resto del continente, transmitió a las futuras generaciones la esencia de vida de sus pueblos y la fuerza de sus divinidades.
Un legado que Yamila Gordillo con asistencia de Daniela Daniel, ambas a cargo de la curaduría de este material, consideran esencial para definir el universo mágico-religioso que ha acompañado también a nuestras comunidades latinoamericanas y caribeñas.
Esta exposición transitoria consta de 25 piezas que reafirman la misión del arte tradicional de este contintente desde imaginarios que originaron una nueva estructuración identitaria.
La muestra presenta simbologías de sus respectivos países tales como máscaras e instrumentos musicales creados con materiales como la madera, el barro y el textil, al igual que figuras veneradas como el adulto mayor.

Como iniciativa colateral se mostraron ante el público otras 10 obras, ocho pinturas y dos fotografías independientes de artistas cubanos que han abordado temáticas asociadas a dicho fenómeno.
