El líder histórico de la Revolución, Fidel Castro, lo consideró como «el cubano que más hizo en menos tiempo».
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Durante el acto celebrado este 3 de diciembre en honor al Día de la Medicina…
Con un mensaje enviado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, inició el Primer Secretario del Comité Central del Partido y Presidente de la República, Miguel Díaz-Canel Bermúdez, las palabras centrales del acto conmemorativo por la efeméride del 26 de Julio
Las autoridades locales del municipio de Jovellanos mantienen esta semana sus operativos de prevención y control de drogas, en paralelo a las actividades por el 26 de julio y el verano.
Estas aperturas demuestran que el 26 de Julio es memoria y acción transformadora, con iniciativas concretas que mejoran la vida cotidiana y fortalecen la unidad del pueblo jovellanense
La mañana transcurría apacible, sin que nadie avizorara lo que estaba por venir cuando, de súbito, el sonido de un inconfundible bombazo crispó la ciudad. Era el 9 de abril de 1958.
La sorpresa para los que estaban al margen de los hechos fue total, pero los revolucionarios que lideraban el movimiento huelguístico recibieron de inmediato el apoyo popular.
Este hecho, por sí solo, confirma hasta qué punto habían calado en la población las ideas de la Revolución y el deseo de acabar con la tiranía batistiana.
Sobre esa reacción de los sagüeros diría el líder histórico de la Revolución, Fidel Castro Ruz, que resultaba realmente extraordinario cómo un número tan reducido de hombres, apoyados por el pueblo, habían podido mantener bajo control durante 24 horas una ciudad del tamaño y la importancia de Sagua la Grande.
Casi de manera simultánea se realizaron diversas acciones como la paralización de la fundición, el incendio del aserrío, cierre de comercios y la toma de la estación de ferrocarril donde, en combate contra los esbirros de la tiranía, cayeron heroicamente los primeros revolucionarios.
A pesar de ello, la ciudad fue dominada por aquellos jóvenes corajudos que, bajo el mando de Humberto González, el capitán Samuel, escribieron una página imborrable de heroísmo.
Llegado el momento, ante la superioridad del equipamiento militar de la dictadura, los jóvenes se replegaron hasta Monte Lucas, un paraje cercano a la urbe. Allí fueron bombardeados, perseguidos y asesinados.
El movimiento huelguístico, organizado por el Movimiento 26 de Julio, en mayor o menor medida, abarcó a todo el país.
Sobre el resultado de aquella acción, Faustino Pérez resumió: «Los grandes reveses expresan, quizá, mejor que las victorias, la magnitud de la lucha. Así de grandes los reveses, mayores aún las voluntades de convertirlos en victorias. En el camino ascendente del pueblo cubano nunca un revés fue ni será definitivo; nunca trajo la parálisis, nunca significó el abandono de la lucha. Las tinieblas del revés jamás apagaron la certidumbre de victoria de los revolucionarios (…).
«El duro revés del 9 de Abril no es una excepción de esa regla de nuestras luchas centenarias, sino que se inscribe entre los momentos críticos en que, con el espíritu de lucha de nuestro pueblo, el heroísmo de los combatientes y la certera conducción del Comandante en Jefe, transformaron una vez más la derrota en victoria (…)».
La huelga del 9 de abril de 1958 representa un evento clave en la historia de la Revolución cubana. Convocada por el Movimiento 26 de Julio, liderado por el Comandante Fidel Castro, buscaba derrocar al régimen de Fulgencio Batista mediante la paralización del país.
Actualmente estos certámenes de Varadero llevan el nombre de Regatas Nacionales Cuba-26 de Julio, aunque la Copa entregada a los ganadores es la de Presidente de la República.
Provistos de su uniforme verde olivo y el brazalete rojinegro del Movimiento 26 de Julio, aquellos héroes, encabezados por Frank País García, se enfrentaron con notable arrojo a la superioridad armamentística y la brutal represión del ejército batistiano.
Las cenizas del destacado dirigente sindical e integrante del Movimiento 26 de Julio descansan en el panteón de los combatientes, en la provincia de Matanzas, donde el 29 de agosto falleciera a la edad de 87 años.
Cuando apenas contaba con 19 años, desde el Hospital Civil Saturnino Lora, en Santiago de Cuba, Ramón participó en el asalto a la historia, el 26 de julio de 1953.
El asalto al cuartel Moncada, el 26 de julio de 1953, independientemente de ser un fracaso militar, tuvo un impacto político e histórico determinante al mostrar a la insurrección armada como mejor camino para derrocar a la tiranía batistiana y barrer con aquel régimen de oprobio.
