Desciende proporción de mujeres en cargos directivos en Cuba
Aunque Cuba ha cumplido la meta internacional de superar el 30 por ciento de mujeres en cargos de dirección, la paridad real en los espacios de poder continúa siendo una asignatura pendiente.
La proporción de mujeres en cargos directivos en Cuba descendió al 38,6 por ciento (%) en 2025, tras una tendencia al alza sostenida entre 2019 y 2024, según datos de la Encuesta Nacional de Ocupación (ENO) difundidos por la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).
El retroceso interrumpe un quinquenio en el que la presencia femenina en puestos de dirección había crecido de forma gradual, al pasar de 36 a 42 mujeres por cada 100 cargos gerenciales entre 2019 y 2023.
Pese a ese avance, los hombres continúan ocupando más del 58 por ciento de los cargos directivos y más del 60 de los puestos de alta e intermedia jerarquía.
La brecha se profundiza a medida que asciende el nivel de decisión. Si bien en el Parlamento cubano las mujeres alcanzan el 55,7 por ciento de los escaños, situando a la Isla entre los primeros países del mundo con mayoría femenina en su órgano legislativo, solo el 18,5 por ciento de los ministerios están encabezados por mujeres.
Esta paradoja revela que la representación numérica en órganos legislativos no se traduce en capacidad real de decisión en los centros de poder donde se definen las políticas públicas.
Como ejemplo se menciona que las mujeres cubanas constituyen el 72 % de los graduados universitarios del curso 2023-2024 y representan el 66 % de la fuerza técnica y profesional del país, pero su presencia en los espacios de toma de decisiones no refleja proporcionalmente esa preparación.
En 2024 las mujeres representaban solo el 38,3 por ciento de la población ocupada total, frente al 61,8 de los hombres.
La sobrecarga de trabajo doméstico y de cuidados no remunerados continúa limitando su plena participación económica, mientras que en sectores como el agropecuario y las nuevas formas de gestión no estatal la presencia femenina en puestos de dirección es aún más reducida.
El descenso al 38,6 % en 2025 refleja las barreras estructurales que persisten en el acceso de las mujeres a los niveles superiores de decisión.
Los especialistas advierten que esta disparidad responde a un «techo de cristal» compuesto por prejuicios, mecanismos de promoción excluyentes y una cultura organizacional que asocia el liderazgo con características tradicionalmente masculinas.
Aunque Cuba ha cumplido la meta internacional de superar el 30 % de mujeres en cargos de dirección, la paridad real en los espacios de poder continúa siendo una asignatura pendiente.
